Filo exhibe la riqueza de la hilatura

Un salón de nicho, en un ambiente exclusivo.


El salón italiano Filo se presenta como «la única reseña business to business dedicada a la excelencia de los hilados en el panorama ferial internacional». Silvio Albini, presidente del salón de tejidos Milano Unica y, como tejedor cliente de hiladores visitante a su vez de Filo (y este año, por vez primera, expositor), la define como una «feria de nicho, siempre llena de propuestas y estimulante».

Este mes de octubre ha celebrado su 42ª edición, los días 8 y 9, en el Centro de Congresos Le Stelline de Milán, un palacio neoclásico con jardines privados y patio interior, casi a modo de claustro, en cuyo contorno, así como en stands cubiertos dentro del mismo, exponen casi ochenta firmas industriales y de servicios. En su gran mayoría italianas, pero también, en esta última edición, media docena de turcos, cuatro suizos, tres franceses, dos portugueses y dos austríacos, así como representantes individuales de España, Francia, Alemania, Bélgica, Letonia, Eslovenia y la India.

El responsable de la organización, Paolo Monfermoso, subrayó que el número de expositores estaba en línea con ediciones precedentes, lo que ya es mucho en un sector que ha sufrido mucho en los últimos años, al menos en Europa; y, al cierre de las dos jornadas, se manifestó satisfecho con los resultados.

Hemos dicho que es una feria «de nicho». Quizá eso es lo que la distingue del otro gran salón italiano de hilados, Pitti Filati. Para confirmar cuáles son los signos diferenciales entre ambos, pregunto por ello a los expositores de Filo y las respuestas son poco definidas. Por ejemplo, que en Filo se habla más de producto, y en Pitti más sobre tendencias. Existe algún consenso en que Pitti se centra en fantasía y creatividad, y eso nos recuerda a algún expositor que manifestó en el pasado que se estaba convirtiendo en un salón de lanas para labores, o algo parecido. Pero luego oímos otro comentario que nos desconcierta. Un expositor afirma que Pitti Filati es más un salón de hilos para punto rectilíneo, de tricotosa, en modalidades básicas y mucha paleta de color. Hay opiniones diversas, por tanto.

El primer día el trabajo comercial se complementó con un debate sobre innovación, que incidía asimismo sobre el tema conductor del área de tendencias.

Hablamos sobre ello con el responsable de dicha área, Gianni Bologna, quien hace lo que en realidad dice no hacer, es decir, trabajar sobre «tendencias». Nos lo cuenta mientras esboza un gesto muy italiano, algo artístico, levantando las manos abiertas hacia el cielo hasta la altura de las sienes. «Yo no hago tendencias, sino propuestas para el desarrollo del producto». Evidentemente, las «tendencias (de alguna manera habremos de llamarlas) que se presentan en la zona de información de moda están integradas por muestras de los fabricantes, bien identificadas además para que el cliente pueda visitar el stand de su autor; pero Bologna dice que no trabaja con los expositores. Tampoco le gustan—afirma— las ideas sobre moda que son fantasías aéreas. Por el contrario, le interesa la sociología.

En la edición anterior de Filo, el tema dominante de su reflexión estilística fue la nueva percepción de la realidad, en un escenario de virtualidad. Ahora, en octubre, ha utilizado el lema «Movimiento Perpetuo» («Il Motto Perpetuo dell’Innovazione»). La reflexión es más compleja, porque alude al «eterno presente», una tendencia sociopolítica que vivimos a diario y que configura «un presente dilatado, hipertrófico». En realidad es la negación de la tendencia, porque no se tiende a nada, hay una obsolescencia continua.

—Lo peor es que, si usted visita cualquier área de tendencias, sea aquí, o en Milanounica, o en Expofil o Première Vision, verá en todas ellas un vacío de nuevas ideas —proclama.

¿Quién es el responsable de ese vacío —pregunto—? Y por un instante vacila, es decir que no tiene una respuesta inmediata y se lo piensa, pero no más de tres segundos. Planta los codos sobre la mesa y entrelaza los dedos de las manos. «Desde luego, no es responsabilidad (si es que puede usarse esa palabra) de la industria textil. Es precisamente consecuencia de nuestro modo de vida, de nuestro sistema económico e histórico basado en un presente que pesa mucho. Y cuando se vive tan en presente no podemos tener o hacer una prospectiva».


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 216 — diciembre 2014 ].


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