Avances de la nanotecnología en el sector textil.

La nanotecnología se presenta como un arma que la industria textil de los países avanzados y de altos costes pueden esgrimir para hacer frente a la apertura de los mercados y la competencia de los países asiáticos. Gracias al uso de técnicas que permiten fabricar y controlar las estructuras moleculares y sus átomos a escala nanométrica (la milmillonésima parte del metro), se pueden introducir en los tejidos elementos que ofrecen ventajas adicionales: antibacterias, antivirus, antiolor, retardantes de llama, absorción de rayos ultravioleta, o propiedades antiestáticas. Algunos de los nanomateriales que se utilizan en el mercado textil son nanofibras de polímeros, fibras con nanopartículas, materiales textiles con nanoacabados y capas de tejido con nanopartículas. Para su fabricación se trabaja con tamaños diminutos: una nanofibra de polímero mide entre 50 y 500 nanómetros, mientras que una célula sanguínea supera los 5.000.

Cálculos del consultor sueco Roshan Shishoo estiman que en 2010 el 20% de los 11 millones de toneladas de tejidos técnicos que para entonces fabricará Europa llevarán nanomateriales, cuyo mercado ascenderá a 12.000 millones de euros. A través del VI Programa Marco de Investigación, la Comisión Europea invertirá 1.300 millones de euros para aplicar la nanotecnología en todas las áreas, no sólo el sector textil. En la actualidad se utiliza industrialmente en múltiples campos, desde cremas solares hasta vidrios que repelen el polvo.

En la industria textil, se citan ejemplos de aplicaciones de la nanotecnología como los de la empresa norteamericana Nano-Tex o la suiza Schoeller, que han creado tejidos que repelen cualquier tipo de mancha. Nike, Dockers, Marks & Spencer, Hugo Boss, Polo Ralph Lauren y otros ya tienen en sus catálogos ropas que utilizan estos nanomateriales. Se pueden conseguir materiales «inteligentes», capaces de, por ejemplo, cambiar el color de las fibras para conseguir camuflajes que se adapten al ambiente. La empresa alemana Infineon ha logrado incorporar fibras conductivas para crear vestidos electrónicos con sensores y chips integrados, así como generar electricidad a partir de la temperatura corporal. Por su parte, Dogi International Fabrics trabaja en la microencapsulación de diferentes materias que, aplicadas en lencería y bañadores, aumentan la confortabilidad de las prendas, integrando en el tejido ingredientes activos como cremas, lociones, aceites con propiedades cosméticas, farmacéuticas o médicas. Y son apenas un puñado de ejemplos de lo que puede hacerse y está ya haciéndose en ese ámbito.