Momad Metrópolis, bautismo de la nueva saga de Ifema en la moda


  • Simplificando el esquema ferial: hacia menos convocatorias, más completas y más amortizables.
  • El vestido, el calzado y los accesorios: una oferta multidisciplinar con vocación de complementariedad.
  • La aristocracia de los sectores, que daba empuje a las ferias, se ha esfumado; ahora predomina una nueva tropa empresarial.
  • En el norte de Europa se está configurando otra forma, aún no bien definida, de distribución.

Como cada año, la Feria de Madrid abrió a comienzos de septiembre el calendario español de otoño para los eventos de moda, pero lo hizo estrenando una denominación absolutamente inédita que conjugaba dos palabras: Momad, apócope evidente de «moda de Madrid», que puede ser nombre genérico de todas las manifestaciones de esa naturaleza que se celebren en la capital, y Metrópolis, denominación de un encuentro concreto, en esta oportunidad el que se celebraría del 6 al 8 del citado mes (y de las sucesivas manifestaciones de la misma índole que tengan lugar semestralmente en el futuro).

Evidentemente, en su nuevo formato de feria dúplex era la primera edición. Se definía como Salón Internacional de Calzado, Textil y Complementos, constituyendo en su propia expresión «el mejor y más completo escaparate comercial» de estos sectores en la Península Ibérica. Reunía las colecciones de más de 1.300 marcas nacionales e internacionales de esas especialidades, españolas y de otros doce países, en los pabellones autónomos 12 y 14, ya tradicionalmente asignados a los certámenes de moda, y también el pabellón 4 del recinto general. Una superficie total de 16.000 m2, correspondiendo un 58% a la oferta textil y un 42% a la de calzado y accesorios.

Este universo ferial, que presentaba la moda para primavera-verano de 2014 de las respectivas especialidades, se descomponía antes en el Salón Internacional de la Moda de Madrid (SIMM), el Salón Internacional del Calzado (Modacalzado) y la Feria Internacional de Complementos en Piel (Iberpiel Marroquinería); de los cuales, estos dos últimos ya se habían emparejado entre sí con anterioridad. Ahora, las tres unidades fusionadas, y sus respectivas manifestaciones, que probablemente ya nunca tendremos ocasión de volver a citar, han desaparecido como entes independientes.

Por lo que se refiere a la presencia internacional, en esta primera edición de Momad Metrópolis participaban expositores de Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Eslovenia, Francia, Italia, Méjico, Reino Unido, Turquía y Portugal.

Según la definición de los propios organizadores, el perfil del expositor comprendía fabricantes, mayoristas e importadores; y el perfil del visitante se componía de comercios de confección, calzado y accesorios (es decir, prácticamente en su integridad miembros de la distribución detallista, o al menos eso era lo que Ifema, con buena lógica, esperaba).

Hay que mencionar también la ambientación exterior, muy moderna, con grandes carteles murales de arte urbano, en los que colaboraron figuras reconocidas de esta disciplina artística.

 

Los sectores de oferta. Una pequeña superficie del pabellón 12 presentaba la parte más selecta del contenido ferial, y por consiguiente también la más reducida, formando el sector bautizado como Metro, con moda avanzada, sofisticada y vanguardista de alta gama.

Los dos tercios restantes del pabellón 12 y la totalidad del pabellón 14.0, alojaban el multisector Cosmo, con moda contemporánea de gama alta y media, dividida en cuatro segmentos: Cosmo Evento, cóctel, noche y ceremonia; Cosmo Contemporáneo, colecciones innovadoras que no pierden el estilo tradicional; Cosmo Casual, moda informal, urbana, práctica y de confort; Cosmo Kids, moda infantil; y el apartado de Accesorios.

El pabellón 4 del recinto general albergaba el macrosector Ready, con la moda avanzada urbana y joven, la presentación de colecciones estándar y para servicio inmediato (en el lenguaje común, moda pronta).

Había también dos contenidos especiales: los Showrooms de Moda Ifema, en el pabellón 14.1, que habitualmente acoge los desfiles de la fashion week, en esta ocasión mostrando las colecciones de prêt-à-porter de 80 marcas nacionales e internacionales de alta gama (estas últimas presentadas por sus distribuidores). Y el Espacio Ego, con las propuestas de 37 diseñadores noveles (creaciones únicas, versátiles y atemporales) de futuras y jóvenes promesas del diseño.

En cada sector, y en su correspondiente territorio, la oferta de vestido y la de calzado se mostraban juntas (es decir, mezcladas) de acuerdo con su estilo, haciendo literalmente cierto el principio de que no había un salón de prendas y otro de zapatos (como se podría pensar por herencia de las ferias originales) sino un verdadero certamen transversal unificado.

 

La revolución de los censos empresariales. Durante mucho tiempo, los catálogos de las grandes manifestaciones feriales, en España o en el extranjero, equivalían al listado de los líderes del censo empresarial del sector, de los países organizadores o participantes. Ir a una de esas grandes ferias era como ir a la fiesta social por excelencia del sector industrial en cuestión, encontrarse con las marcas más representativas y los personajes más ilustres, que todo el mundo reconocía.

En los últimos veinte años todo ha cambiado mucho; en los diez más recientes, el cambio ha sido radical. Los grandes protagonistas de un pasado relativamente próximo ya no existen; a firmas que ahora son importantes, hace poco no las conocía nadie, porque no existían o porque no eran significativas.

En una feria como Metrópolis, que es ella misma una innovación, no se puede hablar propiamente de una «aristocracia sectorial». Lo mejor es limitarse a enumerar los participantes más destacados o populares, a partir de la selección de notables que la propia feria hace (algunos de los cuales no les dirán gran cosa a una parte de nuestros lectores):

Del textil: Viagallo, Steilmann, Strena, Elisa Cavaletti, Viriato, El Armario de Lulú, Smash!, Veneno en la Piel, Rene Derhy, Maria Roca, Noa Noa, Almatrichi, Montoto, Riverside, Lollipops, Best Mountain, Mamatayoe, Laga y Cristina Sánchez.

Del calzado: Rebeca Sanver, Pons Quintana, Pertini, Desigual, Ted Baker, Chie Mihara, Lola Cruz, Toni Pons, Pepe Castell, Vidorreta, Mustang, Gioseppo y Victoria.

De complementos y accesorios: Superchería, Nusarelos, Idotara, Drap, Puntotres y Volume Bags.

En los showrooms de moda: Cinzia Rocca, Cristina Gavioli, Luisa Cerano, Roccobarocco, Save the Queen y María Grazia Severi.

 

El curioso caso del grupo Bestsellers. Una presencia del todo atípica, y bastante sorprendente, fue la del grupo danés Bestseller, protagonista novísimo en España (y del que pocos habrán tomado conciencia por el hecho de que estuviera allí), pero también en toda la Europa al sur del Báltico; y que en poco tiempo se ha revelado como un nuevo gigante de la distribución de moda surgido en Dinamarca, y que hace unos meses ha decidido protagonizar (y anunció) una «marcha hacia el Sur».

Su patrimonio esencial es un abanico de marcas, más de una quincena, sobre las cuales articula redes de distribución. Pero la ambigüedad radica en que no está claro si quiere crear sus propios puntos de distribución monomarca (tipo Zara) y, por tanto, vender al público, o vender sus colecciones de marca individualizada a puntos de venta ajenos, es decir, a detallistas multimarca. A propósito de su salida hacia el sur, algún portavoz de la firma, buscando una referencia nórdica, dijo a los medios que quería ser un segundo H&M. Pero su tipo de negocio no tiene ningún parecido con los conocidos almacenes suecos.

La primera salida real tuvo lugar en julio, a Berlín. La feria Bread & Butter se resistió mucho a admitir al grupo danés, que acudía con once marcas: Jack & Jones, Juna Rose, Mamalicious, Name It, Object Collections, Only, Outfitters Nation, Pieces, Selected, Vero Moda y Vila. Buscaba contactar con el gran público, que no es el genuino de B&B. Le dieron un pabellón aislado, de 6.500 m2, en la extremidad de Tempelhof, donde hizo una implantación calificada como atractiva y exitosa, con una auténtica aldea («village») de tiendas en su interior, con sus calles jalonadas de establecimientos abanderados por las distintas marcas del grupo. Era, pues, un multiexpositor que buscaba al gran público. Allí hizo mucho negocio, pero sin fagocitar (como se había temido) al de los demás expositores de B&B.

Y resulta que en septiembre el grupo (que, digámoslo de paso, emplea a 12.000 personas en el mundo, lo que da idea de su dimensión económica) vino a Madrid. Con seis de sus marcas: Vero Moda, Jack & Jones, Only, Outfitters Nation, Name It, Selected, Vila, Pieces y Mamalicious. Algo más de la mitad de las que expuso en Berlín. Para todos los públicos y estilos.

En Ifema su presentación era discreta, pero de alta visibilidad por la dimensión del conjunto. Todas las marcas estaban agrupadas en un solo stand nominal, el E30, pero muy extenso, cubriendo a lo largo toda la pared de fondo del pabellón 4, en el área Ready (es decir, de moda pronta). Que se sepa, no suscitaron ninguna alarma. No se sabe si hicieron mucho negocio. Y tampoco es seguro que los visitantes en general se hayan percatado de la novedad que su presencia suponía.

Su oferta abarcaba al hombre, a la mujer y al niño, en distintos estilos y con diversos niveles de elegancia o de sencillez. En todo caso, con una clara vocación, a ser posible, de poner y llevar. A Bestsellers, el negocio rápido es lo que mejor le va; y parece que en Berlín le salió muy bien.

El director del salón, Francesco Malatesta, dijo que un grupo distribuidor multimarca de esta naturaleza puede atraer por sí solo a unos 1.500 visitantes, por lo cual, si se pudiera contar con la presencia de algunos más de ese tipo, podrían resultar muy positivos para el resto de la feria.


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 209 — octubre 2013 ].