Tejidos, prendas de cuello, y un nuevo «sourcing», en un Texworld impregnado de moda

Foulards, pasarela, un sector aumentado de subcontratación, y la sostenibilidad a debate.


 

Érase una vez, Texworld era una alternativa a Première Vision para encontrar los tejidos del mundo que no exponían en la feria franco-europea por antonomasia. Hace mucho tiempo de ello. PV es ahora internacional, pero Texworld no constituye ese tipo de alternativa sino un magnífico complemento. Y es además un certamen imaginativo e innovador, quizá el más dinámico en las últimas ediciones a la hora de evolucionar de cara al mercado.

Conserva algunos tics, que no son cosa de la organización sino de los expositores. Esta última vez, a ciertas horas fue curioso que, según entrabas en el pabellón, una mujer asiática te saliera al encuentro para invitarte a acudir a su stand, unas decenas de metros pasillo adentro. No estamos habituados a esa caza del visitante, aunque resulte admirable como muestra de entusiasmo vendedor.

De todos modos, una anécdota de un expositor entre más de un millar no hace categoría. Aparte de micro-detalles, lo único que ancla a Texworld en la imagen de alternativa low cost es el recinto, pues el de Le Bourget no acaba de resultar del todo cómodo para expositores y visitantes, pero siempre ha sido muy bien aprovechado y acondicionado por Messe Frankfurt France y al comprador le facilita el trabajo al no estar lejos del otro polo de la oferta parisina de tejidos por esas fechas.

En todos los órdenes posibles, en las ediciones recientes Texworld ha aumentado y mejorado la información sobre tendencias, ha integrado (gracias a las facilidades proporcionadas por los organizadores) una muestra de alumnos de diseño que comparten ideas con la industria y toman conocimiento de la oferta presente en el salón, y ha aglutinado una muestra bien engranada no ya sólo de tejidos (materias) sino de capacidad de subcontratación manufacturera, entrando además, en septiembre último, en el sector de los complementos por la vía de los chales y pañuelos de cuello (foulards), un sector nuevo que se ha estrenado con éxito.

La última edición, desarrollada del 15 al 18 de septiembre, se ha impregnado de moda con la incorporación de una pasarela por la que no sólo han desfilado muestras de la habilidad de talleres de contratación (como en veces anteriores) sino las colecciones de los ganadores del último Festival Dinard Internacional (de jóvenes creadores de moda), y también de estudiantes de último curso en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda Esmod (principalmente en género de punto)... y dos desfiles de la colección «Vampires» del diseñador Eymeric François.

La asistencia a estos desfiles fue nutrida, y así la moda comienza a impregnar Texworld con un planteamiento diferente al de otros salones textiles, partiendo de un concepto de «moda total».

Creadores de renombre, por otra parte, son habituales de Texworld, circunstancia que mucha gente desconoce. Hace unos años publicamos que habíamos visto a Custo Dalmau (de Custo Barcelona, por supuesto) en este salón, donde acostumbraba a encontrar sedas muy apropiadas para sus colecciones. Los organizadores destacaban esta vez la visita de Fred Sathal, un creador que desfila en la Semana de Alta Costura de París. Interesantes sus declaraciones: «Para venir aquí me convenció el hecho de que Texworld había llegado a acuerdos con expositores para que aceptasen vender pequeños pedidos a modistos. Esta visita inicial me ha permitido aprovisionarme de sedas japonesas de buena calidad y otros tejidos».

Li Yunfeng (CCIPT-Tex), en el centro,
y Michael Scherpe (dcha.), de Messe Franfkurt France.

Partner privilegiado de Texworld (y de las principales ferias textiles de Messe Frankfurt, que están en Asia) es China. Pero China está cambiando. Ya no es el proveedor low cost de referencia. Sigue siendo económico, pero su paleta de producto es amplia. Ni siquiera es, ya, un país presionado para exportar de cualquier modo. Como recuerda Li Yunfeng, vicepresidente de CCPIT-Tex (rama textil del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional), el principal mercado para la industria china textil y del vestir es, precisamente, China. Si en los primeros años 2000 el país inundó el mundo con sus textiles, hoy sigue siendo un proveedor principal para todo el planeta, pero ya no compite masivamente en cualquier segmento de precio, y sobre todo no es de ningún modo un proveedor de bajas calidades y de producto banal. Al mismo tiempo, China impulsa ahora el desarrollo industrial textil en otros países, actualmente en África, como se expuso en las jornadas de información y debate organizadas durante Texworld.

El programa de éstas fue nutrido. La más concurrida, precisamente, la dedicada en la jornada inaugural a los «Desempeños y perspectivas del sector textil/vestir chino, y perspectivas», en la que participó el propio Lin Yunfeng, acompañado por el presidente del Cedith (círculo euromediterráneo de directivos del textil y del vestir), Jean-François Limantour, en calidad de moderador.

Las jornadas incluyeron varias ponencias en los llamados «Días de la Sostenibilidad», todas ellas de notable interés, y con audiencias inferiores a lo que merecían. Se habló, por ejemplo, de «África en boga, oportunidades y desafíos de los mercados de aprovisionamiento textil y del vestir en África Oriental»; certificación de sostenibilidad, normas y el ejemplo de «Global Organic Textiles Standard»; «WellMade y tendencias en sostenibilidad social», «Imperativos de negocio en la sostenibilidad y el cumplimiento social»; el respeto de los derechos humanos en la industria textil; y «Responsabilidad en la cadena de suministro textil».

Juan Parés, Textil Santanderina, en las Jornadas de Sostenibilidad.

En esta última intervino el director general y consejero delegado de Textil Santanderina, Juan Parés, junto con el director ejecutivo de la Coalición de Vestir Sostenible (SAC), Jason Kibbey, presentados y moderados ambos por Lorenz Wied, vicepresidente mundial para desarrollo comercial de Lenzing, productora orientada a la sostenibilidad que prestó su apoyo a la organización.

Participaron en Texworld de septiembre 1.166 expositores (más que los previstos en el informe previo, que citaba algo más de 900), los cuales recibieron a 15.034 visitantes (+5,16%) de 109 países. Fuerte recuperación de las visitas de italianos (+23%), y aumento de las de irlandeses (+22%), polacos (+20%) y noruegos (+20%), aunque no todos los incrementos son igual de significativos ya que las bases de cálculo son en algunos casos muy discretas; y, en menor medida, crecimiento de las entradas de franceses, turcos, alemanes, españoles y británicos. Llama la atención el crecimiento de Bulgaria con un 64% más de entradas. Y todo esto cobra mayor valor por cuanto los salones parisinos de esas fechas se vieron perjudicados por la cancelación de vuelos de Air France por la huelga de pilotos de dicha compañía.

El clima de negocio fue menos brillante de lo que prometía el número de compradores. El mercado de materias y el de subcontratación (el sector Apparel Sourcing aumentó con fuerza, contando con 300 expositores frente a menos de 200 en septiembre anterior) conocen un momento inestable y cambiante, con recomposición de las fuentes y rutas de suministro y adición de valor. La gran distribución vuelve a apostar por proximidad y pedidos cortos, y hay empresas de manufactura a manos muy enfocadas a grandes series, cuyo apetito no se sacia fácilmente en el entorno actual.

Al cierre de Texworld, sin embargo, la impresión era positiva, con la certeza de que el formato actual tiene mucho desarrollo por delante. La próxima cita: del 9 al 12 de febrero.


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 215 — octubre 2014 ].


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