Visita al gran «Shopping Mall» de Andorra


  • Un país dependiente de la salud de la economía española.
  • El despegue comenzó con la generalización del automóvil en España.
  • El 40% de la población andorrana es española.
  • Dos grandes motivaciones de visita: el esquí y las compras.
  • Tras la crisis de 2007, buscando nuevos turistas en Rusia y China.

 

 

Hay lugares para ver, sitios donde hacer cosas, y destinos para comprar. Andorra apuesta por todo.


El discurso televisado de Nochevieja tenía un aire familiar, reconocible: «despedimos hoy un año todavía marcado por una situación económica difícil, pero los esfuerzos que todos estamos haciendo comienzan a ser recompensados».

No era el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sino el jefe de Gobierno de Andorra, Antoni Martí, en su mensaje por ATV (Andorra Televisió).

Resulta que el co-principado también ha atravesado un período económico duro, del que comienza a salir de forma modesta, después de aplicar medidas de ajuste presupuestario para reducir el déficit público, y de llevar a cabo iniciativas destinadas a potenciar sus pocos, pero en general potentes, sectores de actividad.

Andorra cuenta con 470 km2, de los que sólo entre un 2 y un 5% son superficie cultivable, que en su día destinó a tabaco para elaboración local, mientras que mantuvo una crianza de ganado típica de alta montaña. Hasta mediados del siglo XX era un territorio de economía modesta, con actividad semi-industrial de fraguas en el valle de Ordino (hoy sustenta un recorrido temático para turistas), y una tradición de contrabando con Francia y muy particularmente con España. Entre sus industrias, aparte de labores de tabaco destaca la manufactura de muebles.

Una política fiscal y de incentivos ha buscado favorecer el establecimiento de empresas forasteras, y entre ellas cabe destacar, dentro del sector textil, la emigración de la firma catalana Texbor, S.L. (empresa de tejido estrecho, desde cintería hasta eslingas técnicas), con sede comercial en Sabadell y hoy domicilio industrial en la localidad andorrana de Sant Julià de Lòria.

Los principios del turismo español a Andorra tienen más que ver con las compras que con otros intereses, aunque posteriormente la nieve haya impulsado un turismo de invierno muy desarrollado, con una moderada correlación veraniega en el turismo de naturaleza y montaña.

En el origen de todo eso estuvo, sin duda, la generalización del automóvil en España, que permitió los desplazamientos, y el anhelo de catalanes y aragoneses, por cercanía, pero también de españoles de otros rincones del país, por obtener a precios asequibles una oferta variada de producto muchas veces no disponible en España. Muchos recordaremos amigos y familiares que volvían de Andorra con prismáticos, cámaras fotográficas, artículos de electrónica y botellas de whiskey escocés, adquiridos a buen precio; y el autor de este artículo recuerda el asombro de sus mayores al entrar en supermercados andorranos y encontrarse con un amplísimo surtido de productos nunca antes vistos en España.

 

Los atractivos del país. Automóvil y escasez. Estamos hablando de tiempos de posguerra ya avanzada. Y efectivamente, el despertar de Andorra a su actual modelo de crecimiento data de la segunda mitad del siglo XX, y muy en particular de los años 60.

Hace años que la disponibilidad dejó de ser una ventaja competitiva. En alimentación y bienes de gran consumo, en cualquier Mercadona encuentras lo mismo o más que en el súper de los almacenes Pyrénées de Andorra. En cuanto a los precios, en electrónica la diferencia es escasa. Hace tiempo que los foros de internet dedicados a esa especialidad se llenan de comentarios de advertencia: «no esperes gangas en Andorra», porque las grandes marcas han homogeneizado sus precios en toda la Unión Europea y los grandes distribuidores han reducido sus márgenes por doquier, así que los andorranos sólo pueden jugar con la diferencia de impuestos.

Quedan los dos grandes atractivos de siempre: las bebidas espirituosas y, sobre todo, el tabaco. Este último sigue siendo objeto de contrabando, no necesariamente por andorranos sino por organizaciones especializadas de las que sería difícil fijar una nacionalidad. En diciembre, la operación «Enjambre» permitió detener a miembros de tres de estos grupos, dos de ellos con, por así decir, «residencia» en Lérida, y otro en Barcelona, que adquirían en Andorra las cajetillas para su introducción en España; en dos años habían traficado por valor de 3,3 millones de euros. El papel de Andorra como fuente de tabaco es, sin embargo, inferior al de Gibraltar, el de Galicia en tiempos pasados, y el de la Comunidad Valenciana en la actualidad, donde se incautan más de 140.000 cajetillas al mes, de cigarrillos llegados por mar.

Hoy, en cambio, el turismo es una fuerza en sí misma, y cabe decir que, aunque ya no se viaja a Andorra sólo por la motivación de hacer compras, la posibilidad del «shopping» es un atractivo adicional para el turista. A Baqueira Beret puedes ir a esquiar, pero en el Valle de Arán el «après-ski» es más limitado. Por el contrario, en Andorra cabe ir de compras, y no agotarás su oferta de tiendas. Y es necesario añadir que la moda es uno de los sectores dominantes en ese gran «shopping mall» andorrano.

Más de dos tercios del PIB de Andorra tiene su origen en el sector turístico, con el esquí como motor muy poderoso gracias a sus dos grandes dominios esquiables: Grandvalira (el más extenso de los Pirineos, con sus sectores de Grau Roig, Soldeu, El Tarter, Canillo, y la base de operaciones de Encamp) y Vallnord (Pal, Arinsal, Arcalís); el comercio detallista, del que cabe destacar las tiendas de moda, deporte, perfumería y cosmética, y una sorprendente abundancia de farmacias; y las finanzas.

Este último capítulo ha motivado roces diplomáticos. Andorra ha gozado en los últimos años de una condición de auténtico paraíso fiscal, y de refugio de capitales protegidos por secreto bancario. En los dos últimos años ha constituido noticia en España la revelación, por una ex-novia del primogénito del ex-presidente catalán Jordi Pujol, de que éste habría presuntamente llevado durante años importantes cantidades de dinero en bolsas para ingresar en la andorrana Banca Mora. No sería, sin embargo, una excepción, ya que en estos años últimos tanto ciudadanos de España como de Francia y de otros países de la UE han efectuado este tipo de prácticas.

Presionada por la UE, Andorra está perdiendo competitividad en ese aspecto. Mantiene el secreto bancario, pero se aviene a facilitar información individual a petición de los servicios de Hacienda de otros países en el marco de una inspección. En ese sentido ha suscrito acuerdos de intercambio de información fiscal con una decena de países, entre ellos España y Francia. Por otra parte, en 2009 firmó la Declaración de París con objeto de que la OCDE dejase de incluirla en la lista de limbos tributarios.

No sólo la presión de la UE sino la necesidad de cuadrar las cuentas públicas están forzando asimismo un cambio de modelo... en pugna contra fuertes reticencias internas. Un columnista del Diari d’Andorra criticaba este mes de diciembre que el país esté en camino de pasar «de un paraíso fiscal a un infierno fiscal», tomando como referente el ejemplo español, donde «se trabaja medio año sólo para pagar impuestos»; un infierno —según el articulista— para los empresarios del país, para los ciudadanos de otros países que estaban pensando instalarse en Andorra, y para los inversores foráneos supuestamente atraídos por una nueva política de atracción de inversiones. Ha surgido así un denominado «lobby anti-IRPF», opuesto al proyecto de introducción del impuesto sobre la renta de las personas físicas, que entrará en vigor por primera vez el 1 de enero de 2015.

 

Respuestas a la crisis. Andorra cuenta con una población de unos 85.000 habitantes (estimación de 2013), o de más de 76.000 según el censo de 2012. Poco menos de la mitad (un 45%) residen en la conurbación formada por la capital, Andorra la Vella, y Escaldes-Engordany, que suman casi 39.000 habitantes. Andorra la Vella tiene por sí misma más de 24.000 ciudadanos. Que el crecimiento es posterior al «boom» turístico queda claro por su progresión demográfica, con menos de 9.000 habitantes (la capital) en 1965 y todavía menos de 15.000 en 1981.

Dicho crecimiento es fruto de la inmigración. Según datos de 1998, necesitados de actualizar, sólo un tercio de los habitantes eran ese año de nacionalidad andorrana, mientras que más de un 40% eran españoles, con abundancia de gallegos y andaluces; más de un 10%, portugueses; un 7% franceses, y un 6% de otras procedencias.

Muy dependiente de la economía española, que le aporta ingresos por turismo y compras detallistas, Andorra ha sufrido una recesión desde 2007, que ha afectado también a otro sector no mencionado hasta ahora, el de la construcción, por la cancelación de proyectos de hostelería y la finalización de obras públicas audaces, como la apertura de túneles para la mejora de la circulación en los valles, tradicionalmente congestionados en fechas de máxima afluencia turística.

Para compensar la pérdida de ingresos por turismo, Andorra ha desarrollado nuevas atracciones permanentes u ocasionales, desde la invitación al Cirque du Soleil para actuar en el territorio, y la organización de citas deportivas internacionales, hasta proyectos de largo recorrido como la actualización de la oferta del centro lúdico-termal de Caldea en Escaldes con el concepto de «wellness» bautizado «Núu», o el impulso del centro recreativo-deportivo de Naturlandia; lo que abarca desde la iniciativa privada hasta el impulso público.

Con el fin de disminuir la dependencia del turismo hispano, ha potenciado a través de acuerdos con tour-operadores la llegada de visitantes rusos (los «nuevos ricos de Europa»), que han sido muy visibles este invierno. La parroquia de Canillo, la más extensa de Andorra y donde se encuentra el dominio esquiable de Grandvalira, firmó en 2010 un acuerdo de hermanamiento con Zhangjiajie. Es ésta una localidad china de particular historia, ya que nació en 1988 tras el «descubrimiento» de una zona geográfica extraordinaria (que sirvió de inspiración para los paisajes flotantes de la película «Avatar»), y en menos de 25 años ha alcanzado una población de dos millones de habitantes. Dicho acuerdo es un primer paso para captar también turistas de la China, particularmente para actividades de esquí, puesto que, según se ha dicho, a un chino lo mismo le da viajar a Europa para esquiar en Suiza que en Andorra.

Entre las entidades asociativas andorranas, hay cinco que muestran hacia dónde apuntan ahora las inquietudes de captación de turismo: la «Associació Andorrana per a la promoció de les Relacions Econòmiques, Comercials i Turístiques amb els Territoris de parla Russa (Andorra Govorit Pro-Russki)», la «Associació Casa Rússia», la «Associació per la promoció de les relacions amb Xina (Aprax)», la «Associació Amistat Xina-Andorra», y la «Associació Andorrana d’amics de la Xina» (puesto que el catalán es el idioma oficial de Andorra, es pertinente indicar a los lectores que «Xina» es, como puede fácilmente adivinarse, China; en cuanto a «Rússia» parece totalmente innecesario traducirlo).

En números redondos, entre 9 y 10 millones de turistas visitan cada año estos valles (una cifra más de cien veces superior a su población residente). Después de la recesión comenzada en 2007, por fin en 2013 ha vuelto a aumentar el número de pernoctaciones, en un 3%. Estas pasadas Navidades y Fin de Año la ocupación hotelera ha rondado el 95%. Hay otros signos positivos: en 2013 ha aumentado en un 30% la matriculación de vehículos, durante el último semestre se ha notado una continuada aunque modesta reducción del desempleo, y se han abierto nuevos comercios.


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 212 — abril 2014 ].