Tapicería para asientos de coche, contra los cambios de temperatura

Por primera vez en el Mercado, llegan los nuevos asientos infantiles para automóvil con regulación de temperatura mediante la tecnología de materiales de cambio de fase. Los autores: Britax Römer y Outlast.

Se trata no sólo de confort sino de seguridad. Porque. Si los niños no se sienten cómodos en sus asientos, el nerviosismo de los viajes largos aumentan, y se deterioran las condiciones necesarias para una conducción segura.

Britax Römer, especialista en el sector de asientos infantiles para automóviles, ha investigado para resolver el problema de los cambios de temperatura, y juntamente con Outlast ha desarrollado un tapizado denominado «Keep Cool», capaz de absorber, almacenar y liberar el exceso de calor.

Como ya conocer el lector, la tecnología Outlast fue desarrollada en sus inicios para la Agencia Espacial de los EE.UU., Nasa, a fin de proteger a los astronautas en sus paseos espaciales, contra las extremas diferencias de temperatura entre las zonas expuestas al sol y las que están en sombra. Hoy, estos materiales de control del clima se encuentran en distintos productos de uso cotidiano, desde prendas de vestir, zapatos y ropa de cama, hasta productos médicos, además de aplicaciones industriales.

Britax Römer es el primer fabricante que aplica esta tecnología a asientos de automóvil para niño y bebé («sillitas»), con lo que la temperatura de la piel del pequeño viajero se mantiene constante, evitando excesos de frío y de calor. Una cubierta de algodón sobre el tejido con tecnología Outlast ayuda a mejorar esa sensación de confort.

Para refrescar la memoria sobre Outlast, cabe recordar que combinan la tecnología de la microencapsulación con la de los materiales de cambio de fase (PCM, en su sigla inglesa), con los que se rellenan dichas micro-cápsulas, de las que hay hasta 3 millones por centímetro cuadrado. Su contenido, denominado «termóculas Outlast» (el nombre es una marca registrada), es similar a la parafina, y cambia de estado con facilidad, en función de la temperatura, y cede o recupera calor según ésta cambie.

La sensibilidad a la temperatura varía según la persona, provocando no sólo sensación de calor o de frío en distintos puntos del termómetro, sino reacciones de sudor o de temblores. Sin embargo, el «corredor» o intervalo que determina el confort es relativamente estrecho. Basta una oscilación de dos grados arriba o abajo en la temperatura de la piel, en torno al eje de los 37 grados (por tanto, de 35 a 39) para que nos hallemos en situación de fiebre o de hipotermia. Los textiles que aplican materiales microencapsulados de cambio de fase ayudan a mantener el nivel de bienestar.

 

[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 188 –Sección TECHNO EXPRES – Agosto-Septiembre 2010].