Inditex sobre el mapa de España: el gigante que crece y crece

A la escala en que se mueve actualmente el grupo, cualquier cosa es grande. Para Inditex, lo pequeño ya no existe.

Pablo Isla.

Desde luego, Inditex es un fenómeno mundial, trasciende todos los planos de comparación que se pueden establecer para seguir su evolución. Pero es también, con mayor razón aún, un fenómeno español. Es decir: un plano de referencia para medir a nuestro país y, en consecuencia, de alguna forma medirnos a nosotros mismos. También para asombrarnos.
Incluyendo los efectos inducidos; o sea, además del crecimiento propio, el generado sobre terceros dentro de la nación (donde obviamente existe una constelación de proveedores).
En el último año fiscal, de los empleos creados por el grupo en el mundo, 4.120 correspondieron a España (entre las tiendas, la sede central, las plataformas logísticas y los centros de diseño). Durante el ejercicio se han establecido la plataforma logística de Cabanillas del Campo (Guadalajara) para Pull&Bear, y los silos de prenda colgada de última tecnología en las plataformas de Zara en Zaragoza y de Massimo Dutti en Tordera (Barcelona), la instalación de un silo completamente automatizado en la plataforma de Bershka en Tordera, y de las nuevas líneas de distribución de Zara Home en Cabanillas (incluyendo un silo de 40 metros de altura para 42.000 pallets, ó 15 millones de unidades).
La sede corporativa de la sociedad matriz, es decir, de la propia Inditex, S.A., se encuentra, desde luego, en la localidad coruñesa de Arteixo; justo ahora acaba de tramitar los permisos para su enésima ampliación. Pero la estructura operativa se desdobla en ocho grandes corporaciones, que la propia Inditex hace coincidir con lo que llama sus ocho marcas, que relaciona por este orden: Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe. Cierto que últimamente son nueve, porque la propia matriz relaciona otra más: Lefties, pero no la numera de momento.
A efectos funcionales, hay dos grandes polos de gestión: uno está en la propia Arteixo, sede fundacional del grupo, que comprende las marcas Zara (cabecera), Pull & Bear, Stradivarius y Zara Home (para hogar); el otro radica en la localidad gerundense de Tordera, y de él dependen Bershka (considerada la marca cabecera de este bloque, especializada en moda joven), Massimo Dutti, Oysho, Lefties y Uterqüe. Zara y Bershka son las marcas de mayor facturación, cada una líder del respectivo conjunto.
Las redes de distribución de este universo comercial (todo el grupo Inditex) comprenden 7.000 tiendas en el mundo (la que hace este número fue abierta hace unos meses en Honolulú); son alrededor de 2.000 las que venden la marca Bershka.
Las plataformas logísticas del conjunto son diez, no necesariamente coincidentes con los centros de producción (por ejemplo la de Cabanillas, Guadalajara, una de las más importantes actualmente). Regulan el abastecimiento de todo el mundo.

Una preocupación actual: reordenar (con traslado incluido) el polo de gestión de Tordera.

El hecho de que Tordera se convirtiera en una de las bases operativas de Inditex a comienzos de los años 90 fue en cierto modo casual. Allí tenía sus instalaciones una importante industria textil, Fibracolor, que era proveedora de la empresa de confección Inditex, de Amancio Ortega (entonces en su fase de crecimiento). Por aquel período Fibracolor sufrió la crisis general del textil catalán. Ortega tomó el 40% de su capital, en una acción coordinada con la Generalidad de Cataluña, para garantizar la continuidad del proveedor. Pero este, de todos modos, acabaría desapareciendo y Ortega retendría sus terrenos e instalaciones, a los cuales iría incorporando luego la empresa Massimo Dutti (que entre tanto había adquirido), y otras de nueva creación: Bershka (en 1997) que se convertiría en cabecera del conjunto, Oysho, Lefties y Uterqüe.
Ahora Inditex pretende encontrar unos terrenos más próximos a Barcelona para trasladar a ellos la sede principal de ese conjunto empresarial, en condiciones de trabajo y entorno más satisfactorias para el equipo humano involucrado en el proyecto.
No se trata sólo de mover unas oficinas o unos talleres. Una base de este tipo para una cabecera mundial de marca tiene que comprender espacio de oficinas para 400 empleados, un prototipo de tienda de la marca Bershka de dimensiones reales, una exposición de la gama de productos, estudios para fotografiar a las modelos con las colecciones, y espacios sociales diversos.
El esfuerzo económico será considerable, pero, a la escala en que se mueve el grupo, ya todo lo que toca adquiere enseguida esa magnitud: lo pequeño ya no existe.

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[Publicado en TEXTIL EXPRES - REVISTA 226 - Septiembre 2016 ].

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