Nylstar: ¿una ilusión o un fiasco?

Los sueños no se han cumplido, y entrado el verano la empresa parece haber llegado a un callejón sin salida.

La historia de la producción de fibras textiles de origen químico, iniciada a comienzos del siglo XX, se desarrolló en España y en otros muchos países gracias a la alianza de importantes familias inversoras nacionales con grupos industriales y tecnológicos de rango internacional. En nuestro país surgieron así dos importantes protagonistas: La Seda de Barcelona, con sede en El Prat de Llobregat, y Sociedad Anónima de Fibras Artificiales, Safa, con sede en Blanes. Esta segunda es la que nos concierne, a los efectos de la historia que vamos a seguir aquí. Su asociado tecnológico de referencia era, desde el año 1923, el grupo químico francés Rhône-Poulenc, productor de fibras de poliamida (nylon)que popularizó entonces con la marca Tergal, una de las más famosas del mundo en su momento, y que fue la enseña del grupo durante mucho tiempo.
Por los juegos financieros de los grandes negocios, la firma francesa Rhodia, del grupo Rhône-Poulenc, y la firma italiana Snia, acabaron transfiriendo conjuntamente todas sus actividades en el campo de la poliamida a la sociedad mixta Nylstar, con sede en Cesano Maderno (Italia), principales centros de gestión en ese país, Francia y EEUU, y unidades de producción en España, Eslovaquia y Polonia (Stilon); de la que Safa, la filial de Rhône-Poulenc ya existente desde los años 20 en Blanes, se convirtió en filial como Nylstar España. A partir de ese año de fusión, ocurrida en 1994, la joint-venture pasó a ser la número uno de Europa y la segunda del mundo en producción de poliamida textil, PA 6.6, cuyo mercado mundial estaba creciendo a un 7% anual.
Hacia el año 2000 el mercado de la poliamida entró en crisis en todas partes, entre otras razones por el encarecimiento del petróleo, y en Europa en particular por el traslado de la demanda textil a Asia. En ese contexto, Rhodia y Snia (es decir, los dos copropietarios de Nylstar, que llegaría a una situación de insolvencia bajo el peso del endeudamiento), gestionaron con dificultad un largo período de tribulaciones, para finalmente alcanzar en 2007 un primer acuerdo con la banca internacional, liderada por Bear Sterns (absorbida en el entretanto por JP Morgan), que al año siguiente transformaría Nylstar en Meryl Fiber Group, pero que tampoco resolvería la viabilidad del grupo, por lo que un año más tarde acabaría disuelto y liquidado.
Nylstar España había solicitado precisamente en 2007 un concurso de acreedores que buscaba protegerla de la difícil situación de la matriz. Dentro de ese proceso concursal, dos años más tarde, en 2009, una sociedad gerundense de inversión presidida por Alfonso Cirera Santasusana (a quien se ha descrito repetidamente en algunos medios como «subastero de la jet-set catalana, muy bien conectado con la Casa Real Española»), tomó la propiedad de la empresa, que alcanzó un convenio de acreedores con quita del 50%, y mora del resto hasta 2015. Dicha sociedad se llamaba, y se llama, Praedium.
El nuevo capitalista concentró en Nylstar Fashion Group sus propósitos de inversión en cuatro ramas de actividad (industrial, de marcas, de e.commerce y de e.retail, con lo que excedía el ámbito de las fibras) y contrató como director general corporativo a Zígor Kortázar, al mismo tiempo que anunciaba una importante inversión destinada a aumentar la capacidad productiva de la planta de Blanes.
En el otoño de 2013 (es decir, cuatro años más tarde), Kortázar resumía para Textil Exprés algunos de los avances conseguidos: expandir la facturación hasta los 65 millones de euros anuales y la capacidad de producción de hilo de poliamida 6.6 hasta 17.000 toneladas al año; y lanzamiento de novedades muy singulares, como el único hilo del mundo que podía combatir los síntomas del envejecimiento, o la primera fibra hueca con propiedades antimicrobianas. La firma había creado cinco líneas de producto especiales para los cinco principales mercados a los que se enfocaba: Meryl Bodywear, Meryl Sport, Meryl Intimates, Meryl Swimwear y Meryl Cosmetics.
¿Meryl? ¿Qué era eso? Una marca tradicional de Nylstar, que había utilizado en tanto que filial del grupo internacional, y cuya propiedad adquirió de forma definitiva en el proceso de liquidación del mismo, que antes hemos referido. Pero una marca, también, a la que quiso dotar de una dimensión emocional e identificadora de ciertos rendimientos y aplicaciones, para subrayar a un mismo tiempo la excelencia de producto y la vocación de mercado. De momento con tres áreas dominantes: un 28% en lencería, un 21% en baño, un 20% en calcetería. Y con una perspectiva de crecimiento anual del 20% para el conjunto del negocio durante los cinco años inmediatamente siguientes. Para el período que vendría, Cirera pensó hacerse ayudar por su segundo en Praedium, Joan Miquel Joaquim.
Pero de esos cinco años han transcurrido dos y medio. Y el ritmo de crecimiento parece haberse frustrado. La última iniciativa en esa carrera, salpicada de varias iniciativas que no se materializaron (como un intento de comprar la unidad productiva de Sati), fue la de asumir la planta de tejidos de lencería de la firma Puntiblond, en Sant Pere de Vilamajor, y operarla por su cuenta. Sin embargo, han surgido disensiones posteriores con los antiguos propietarios de Puntiblond que han invalidado el acuerdo. Y, en otro orden de cosas, desde el año pasado, la fábrica de Blanes, la histórica, se encuentra semiparalizada por incidencias técnicas, de difícil comprensión (quizá más bien por insuficiencias financieras, inicialmente no confesadas).
La empresa diseñó divisiones teóricas diferenciadas para hilatura, tejeduría y confección, con especialistas que pondrían en funcionamiento una cadena industrial multiproducto, un negocio que nunca pasó de la fase de proyecto. Aunque, como se sabe, a la hora de la verdad los proyectos, incluso los que no se realizan, siempre acaban costando dinero.
En esa situación, más o menos, se encuentra el plan Meryl-Nylstar en el verano de 2016, con un nuevo expediente de regulación de empleo presentado (y obviamente protestado por los trabajadores a los que afecta) y, lo que es peor, sin saber con claridad cuál es la alternativa.
La producción en 2013 era de 1.700 toneladas mensuales, y se ha reducido hasta las 400, supuesto que no esté en curso, en un momento dado, un ERE temporal.

De la fase táctica a la estratégica, buscando alianzas en lucha contra el tiempo. Y, al final, pre-concurso.

Al inversor Cirera (es decir, Praedium) las cosas se le han atravesado un poco. En la fase táctica del monoproducto le estaban resultando muy bien. En la fase estratégica del multiproducto Meryl, poliédrica, donde hay que tejer alianzas en cadena con otros sectores del textil (y ya había empezado a intentarlas, con poco éxito, en los Estados Unidos y en Asia del Pacífico), se le presentan difíciles. Y el tiempo aquí no es un factor que ayude, sino, más bien, que asfixia.
En la práctica del día a día, estas incidencias se traducen en el funcionamiento del sistema productivo, con alteraciones cuyo seguimiento ha podido verse (de manera especial este verano) en los boletines quincenales de Textil Exprés.
Ante la alarma de los trabajadores por la inestabilidad del régimen laboral impuesto por la empresa en los momentos críticos del período estival, que parecía conducir a un cierre, la Generalidad de Cataluña, apremiada por los propios trabajadores, no pudo evitar pronunciarse sobre la cuestión: pidió a Praedium que procurase presentar un proyecto industrial de viabilidad creíble, y susceptible de ser gestionado en el futuro. El dato clave del momento: produciendo al 15% de su capacidad, Nylstar mantiene un flujo de producción de 1.000 toneladas de hilo. No es un flujo importante, pero algo habrá que hacer para darle salida. O sea: algo habrá que ingeniar.
UGT ha rechazado el último ERE que preveía despedir a 155 personas y retomar la producción con las 61 restantes. Reclama un plan industrial con implicación de la Generalidad de Cataluña (no se comprende muy bien por qué, ya que no ha sido sujeto del juego hasta ahora). Sin inyección de capital la salvación de la planta, como quiera que se proponga, resultará inviable. Y UGT quiere que la Generalidad asuma expresamente un compromiso de financiación para garantizar esa continuidad. Por el momento, lo que ha hecho la Generalidad ha sido exigirle a la empresa un proyecto de viabilidad «creíble». Seguramente no cabe esperar otra cosa. Aunque habría que tener garantías de la dotación dineraria adecuada.
Praedium es, como otras carteras de fondos que actúan en Cataluña, una asociación de inversores (generalmente pertenecientes a la burguesía de la Comunidad) que pone sus reservas económicas, en ciertos casos procedentes del cierre de otros negocios textiles, en manos de un gestor de confianza (en este caso, Cirera), esperando una gestión inteligente y, por supuesto, rentable. Seguramente su disposición para el riesgo tendrá un límite.
Por el momento, Nylstar se ha acogido el 15 de julio a preconcurso en previsión de que pueda haber acreedores impacientes. Los sindicatos han criticado a la Generalidad que no haya instado previamente el concurso (por la no devolución de 3,2 de los 4 millones que el Institut Català de Finances otorgó en préstamo el 2011), lo que evitará durante tres meses la sustitución del administrador por un administrador concursal, cosa que, según parece, los trabajadores desearían; aunque, al término del pre-concurso, bien pudiera transformarse en concurso, con lo que los deseos sindicales quedarían satisfechos. La última facturación de Nylstar conocida con datos registrales fue de 40,4 millones de euros en 2014; había sido de 54 millones en 2010, cuando Praedium tomó su control.
Con motivo de las actuales dificultades, Cirera ha comentado: «Actualmente estamos en un proceso de desinversión de otros activos de nuestra cartera para invertir en Nylstar». De momento, esa inversión no llega. Por otro lado, la cartera a que se refiere es, sin duda, el portfolio de inversiones aglutinado por Praedium, compuesto por diversos sectores, cuya aplicación estará diversificada. Y en cuyo marco se encuadra otra historia diferente, de la que también se da cuenta en este número: Montefibre.

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[Publicado en TEXTIL EXPRES - REVISTA 226 - Septiembre 2016 ].

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