Logisfashion: un operador logístico que, además, sienta cátedra

El márketing y la logística tienen que ir de la mano. Hoy el servicio es de horas. Logisfashion lo explicó en Momad Metrópolis.

Fue en el año 1996 cuando Juan Manzanedo y otros compañeros que habían desarrollado un trabajo universitario en equipo, dieron vida al proyecto que luego se llamaría Logisfashion, primera experiencia práctica de logística desarrollada en España para el sector textil. Por diversas vicisitudes profesionales, los que habían sido compañeros de equipo siguieron derroteros distintos, pero Manzanedo hizo del desarrollo de Logisfashion su misión y su objetivo. Y hoy es más: el testimonio de su triunfo.
Tiene una estructura operativa funcionando en doce centros logísticos de ocho países (España, Chile, Méjico, Colombia, Panamá, Estados Unidos, Vietnam y China), con un equipo de más de 500 profesionales y una superficie de trabajo de más de 132.000 m2. Con un prometedor ámbito de expansión operativa, ahora, en el mundo del eCommerce.
Hoy Logisfashion es marco de noticias constantes en el ámbito de su crecimiento particular: en nuestro número 226 (es decir, el anterior a este que tiene el lector ahora en sus manos) dábamos cuenta del nombramiento de Yuri Hernández como director general de Logisfashion México; y, también, del de Federico Camacho para las funciones equivalentes en Colombia.
En este número 227 que ahora ponemos en circulación hacemos referencia a otro de sus altos ejecutivos, Joaquín Fernández, responsable de Proyectos de Desarrollo de la citada firma logística, con ocasión de haber desarrollado la ponencia “Creación de valor y las nuevas necesidades operativas del mundo de la moda”, en el cuadro de conferencias elaborado por la entidad ferial madrileña para su manifestación de septiembre.
Fue una de las mejores conferencias que se pudieron oír. Y esto era perceptible en la actitud del auditorio, que obviamente se iba identificando con las reflexiones del orador, cosa que pocas veces ocurre. Creían lo que estaban escuchando porque lo asociaban con su propia experiencia y no con posiciones más o menos prefijadas por el interés del orador.
Según Fernández, los nuevos mercados emergentes suben con mucha fuerza, pero incontrolados en su comportamiento; no hay que dejarse seducir por todo lo que se ve. Ya no se fabrica de todo para vender de todo; se fabrica para vender con seguridad lo que se sabe que se venderá, lo que de verdad el consumidor está deseando.
Las tiendas de gran espacio desaparecerán. Son las que tenían un espacio para venta y otro para almacén. El almacén está ya sentenciado, es un territorio «a eliminar». El stock debe ser el mínimo posible. Los pedidos serán de pocas unidades.
Va a seguir en aumento la venta electrónica, pero una inversión fuerte en ese equipamiento, por parte del tendero, sería una equivocación.
El márketing y la logística tienen que ir de la mano. El operador logístico ahora es muy ágil, da un servicio de horas, no de días.
El cliente online quiere tener las mismas posibilidades que en la tienda. Pero todo tiene su incidencia en costes. Ya existe el probador online. Ahora bien: significa un costo, hay que enviar cuatro ejemplares para que devuelva tres.
Esto no debe ser confundido con el hecho de compartir los servicios logísticos de distintos usuarios: el que presta el servicio distribuye el coste por unidad.
La tienda clásica, si se adapta a un funcionamiento racional a su escala, no desaparecerá, pero deberá aceptar su pequeñez como algo natural. Puede ser interesante ser pequeño. Lo que conviene es la rentabilidad operativa por metro cuadrado. Esta frase no es literal de Fernández, es la síntesis de lo que vino a decir. Y traduce bien el nuevo concepto: el tamaño de la tienda ya no es valor.

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[Publicado en TEXTIL EXPRES REVISTA 227 - Octubre 2016 ].

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