Oporto ha tenido su cita otoñal con la moda, con Modtissimo como acontecimiento estelar

«Fashion from Portugal» significa que está diseñado y fabricado en Portugal... para su consumo en el ancho mundo.

Ocho días, del 17 al 24 de septiembre, dedicó este año la ciudad de Oporto a su cita otoñal con la moda, la 8ª Porto Fashion Week, comprendiendo un programa de eventos variopinto con franjas de interés muy diversas para públicos parciales. El acontecimiento culminante, a los efectos de nuestro ámbito informativo, fue la edición número 48 del salón Modtissimo, concentrada con mucha intensidad en los dos días centrales, el 21 y el 22 de septiembre, en los 7.400 metros cuadrados del Centro de Congresos de la Alfândega, donde todos los espacios habían sido agotados con mucha antelación. Ámbito muy apretado: fuerte contraste con las jubilosas jornadas de la primavera, cuando Modtissimo tomó por asalto los amplios espacios del aeropuerto Sá Carneiro de Oporto, donde se reunieron entonces 7.000 visitantes, internacionales en gran parte.
En el intermedio, entre el júbilo del aeropuerto en marzo y el retorno a la Alfândega en septiembre, una selección de las empresas portuguesas que habitualmente nutren Modtissimo había hecho presentaciones excepcionales en España (un showroom en San Sebastián), Estados Unidos (salón Magic de Las Vegas) y Suecia, tres destinos prioritarios en estos momentos para la oferta portuguesa (y la hará también en la feria alemana de Heimtextil para textiles de hogar).
En el primer semestre de 2016, las exportaciones de tejidos portugueses a España (primer cliente) crecieron un 11,6% (109 millones), totalizando 1.064 millones en el período, una cifra asombrosa, contrastando fuertemente con los 393 millones de Francia y los 269 del siguiente cliente, que es Alemania (aunque superados ambos a los efectos estadísticos por los países escandinavos, porque los portugueses unifican a estos últimos como un solo comprador).
El volumen exportador total del textil portugués (en el año) es de casi 5.000 millones de euros (de los cuales España absorbe un tercio) y el saldo positivo de la balanza comercial del sector es de 813 millones.
La campaña de promoción internacional se desarrolla en cuatro mercados (España, Alemania, países nórdicos y Estados Unidos), y en tres sectores: moda y marcas, «private labels» y textiles de hogar.
El lema de la campaña de promoción es «Fashion from Portugal». La misión recorrerá Europa y el mundo durante dos años, con una inversión superior a 1.700 millones de euros, cofinanciados por las Organizaciones Europeas hasta el año 2020.
La reputación de excelencia del «made in Portugal» está ya consagrada en las vertientes del know-how técnico, y de la innovación tecnológica en general, pero es ya también un valor reconocido en la creatividad.
Las características del «Fashion From Portugal» garantizan ya, según Paulo Vaz, coordinador de la campaña, que el producto portugués es «designed in Portugal», «produced in Portugal» y… «dressed worldwide». Vestido por el amplio mundo, en 180 países.
En el año 2014 el sector elaboró, con el beneplácito europeo, un Plan Estratégico global para el año 2020 (al que ya hemos hecho referencia más de una vez) con tres horizontes o escenarios de futuro, denominados oro (consolidación del clúster), plata (riesgo moderado de desestructuración) y plomo (cadena desintegrada), como final posible.
Ahora mismo, a poco más de tres años del horizonte marcado, el panorama que se dibuja como previsible para 2020 es prácticamente ya el del escenario Oro: 5.000 empresas, 100.000 trabajadores directos, 6.500 millones de euros en volumen de negocios, 5.000 millones en exportaciones. De hecho, el país está ya creando empresas y empleos; creación neta, después de muchos cierres.
Las convocatorias semestrales de Modtissimo sirven, entre otras cosas, para evidenciar visualmente el camino recorrido (es decir, que la trayectoria se va correspondiendo con las aspiraciones del supuesto óptimo).
Aparte de ser, obviamente, un encadenamiento ferial periódico, que en su edición número 48, la de este otoño, comprendía, en un área de 7.400 metros cuadrados, 102 expositores, directos o indirectos, de tejidos y accesorios (34 de ellos italianos, y 11 españoles), 11 agentes del mismo sector, 61 fabricantes de confección para adultos (un español), 16 confeccionistas de ropa infantil, 8 miembros del Foro de Nuevos Talentos y 33 empresas de servicios. Un total de 231 empresas (es decir, expositores en terminología estrictamente ferial).
La presencia de tejeduría italiana, un tercio del sector tejidos, resultaba verdaderamente notable, pero no excepcional, pues ya era de ese orden con anterioridad. Tanto en su caso como en el de los españoles, muchas de las participaciones se hacían mediante representación.
Las firmas españolas eran: Dogi, Fornituras y Complementos Ramón, Grupo Dimas, Marutx, Industrias Murtra, Manubens, Mokuba by Ribbon Line, Sidogras, Texgu, Textil Juan Moragas, Lady Belty y una comisión de agentes.
Había muchos visitantes. Se concentraban más en la zona de tejidos que en la de confección. Era evidente la presencia de extranjeros, que crecieron un 20%. Como siempre ocurre en Modtissimo, el flujo de invitados, con visita guiada, es relevante. Pero también es muy curioso el deambular de los visitantes independientes que quieren hacer el descubrimiento por sí mismos. En ocasiones parece que no van a encontrar lo que desean, pero los portugueses, como anfitriones, tienen a favor su cordialidad natural, su sencillez que despierta simpatía y ayuda a concretar la relación. El tesón de los organizadores, y el buen trabajo de los propios empresarios textiles, impulsa las cosas hacia el final feliz.
Hoy los costes de la manufactura en España y Portugal (sobre todo en esta última) están bajando por los avances tecnológicos, y se están acercando a los de la China continental moderna, que es la nueva protagonista del panorama competitivo en Asia. Nace así un juego triangular. Citan ya un caso real: un almacén chino instalado en Barcelona, para abastecer de calcetería a comercios chinos del área europea, no trae la producción del Pacífico (que era la idea que estaba en el origen), sino que la encarga a fábricas portuguesas que le resultan más interesantes que sus propios talleres asiáticos y obviamente mucho más próximas al mercado.
Se garantizan así la rapidez y la seguridad de un buen servicio, con un producto bien ejecutado que casi no es necesario revisar (chocando con la realidad china: hay que revisar todo lo que entregan, aunque sea entre los propios chinos, y a veces desechar o rehacer hasta un 20%).
Es cierto que son notas de una feria, y que no hay que hacer de ello un catecismo. Pero para eso, entre otras cosas, se va a las ferias. Luego vendrá la depuración.

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[Publicado en TEXTIL EXPRES REVISTA 227 - Octubre 2016 ].

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