Who’s Next-Première Classe puede ser, también, un gran plató para blogueras

Una visión inteligente, una comprensión clara del fenómeno. Aunque las blogueras, más que prensa, son ya «celebrities».

Dos chicas muy jóvenes, una española y otra hispana (es decir, iberoamericana) se sientan en la oficina de prensa y comienzan a hablar de sus cosas, que básicamente consisten en ver cómo funciona su respectivo blog. Una de ellas le explica que está subiendo fotos a internet.
—Mira, lo que tienes que hacer es muchas fotos en cada visita, y luego las subes todas de golpe.
—Pero a ver si nos coordinamos: yo por mi parte hago fotos, y si quieres te hago una a ti ahora mismo. Mira en mi móvil esta última.
—¡Qué mona!, mándamela, voy a subirla también.
—Tienes que ponerle un texto.
—Es que primero las subo todas, mira esta cómo mola.
—A mí me gusta esta otra, pero fíjate cómo me veo, no me gusto.
—Quedarás bien, te lo prometo, luego publicado sale muy bien.
—Bueno, si quieres la volvemos a hacer. ¿Le preguntamos?.
¿Preguntamos? ¿A quién?
El diálogo es prácticamente literal. Estaba yo escribiendo otra cosa en mi portátil en la oficina de prensa, cuando me interrumpí para teclear exactamente lo que estaba oyendo a mí lado. Pero ¿qué tenían qué preguntar?
Sucedía esto el pasado mes de septiembre en Who's Next. La oficina de prensa tenía un camerino, con espejo de esos con bombillas (apagadas, pero igualita a las del teatro) para peinar a las chicas. También podían hacerse la manicura. Algunas se limitaban a eso: un arreglito personal. Pero las chicas disponían además de un pequeño ropero, con perchas y prendas colgadas, que podían probarse y hacerse más fotos. La idea era que las blogueras (ahora llamadas «influencers», que suena mucho más serio) pudieran hacerse unas instantáneas con diferentes modelos, y subirlas a la red.
La virginidad comercial de las blogueras (o gente influyente) ha pasado en general, aunque todavía quedan quienes están en la etapa de promoción de su blog. Véase al respecto un Editorial en las primeras páginas de este número de TEXTIL EXPRES. En los pabellones de Who's Next-Première Classe pasaban por unas pantallas todo el día twits de las conferencias WSN realizadas allí. Entre otros, uno que decía que un 50% de las blogueras de moda colaboran con las marcas. Tampoco es extraño; en otro momento se aseguraba que las seguidoras de las blogueras conforman una especie de tribu que sigue al líder; de ahí lo de «influencers»; así que invertir en blogueras es, o puede ser, rentable.
Las blogueras son algo diferente a los y las periodistas, aunque compartan una zona de la sala de prensa. A su escala, pertenecen al grupo de las «celebridades». En vetustos anuncios de televisión las actrices aseguraban lavarse con cierto jabón, y el anuncio finalizaba afirmando que nueve de cada diez estrellas usaban jabón Lux. En el mundo actual, las muchachitas que han adquirido online fama y seguidores ahora se peinan y se autorretratan con ropa. Es como decir que «a nueve de cada diez blogueras les encanta esta marca». Lo del autorretrato es una ficción. Todavía se las ve, en ocasiones, aprovechando los momentos de poco tráfico para colocarse en medio de la calzada en una calle de la ciudad, posar y que el novio o un amigo les saque un retrato. Pero el oficio progresa. Una de nuestras blogueras parisinas (la española) salió del camerino la segunda vez repeinada y maquillada, con una cámara en la mano, pero también con un fotógrafo que la aguardaba con dos cámaras potentes. Al abandonar la oficina de prensa iba dándole instrucciones sobre lo que iban a visitar y cómo la debía retratar.
Who's Next ha comprendido bien el fenómeno y aspira a ser algo más que una feria. Quiere ser, entre otras cosas, un gran plató (estudio fotográfico) donde las blogueras puedan obtener en pocos días el máximo contenido de moda con el que enriquecer sus blogs. Las marcas escogidas por las muchachas están encantadas. Y, las chicas, también.

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[Publicado en TEXTIL EXPRES REVISTA 227 - Octubre 2016 ].

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