El textil marroquí: un sector que se autodefine por sus éxitos y expectativas

La carestía de otros países de suministro tradicionales, el regreso al abastecimiento de proximidad, y el crecimiento del mercado interno, abren fuertes expectativas para el textil/confección de Marruecos.

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La asociación empresarial marroquí del sector, Amith, puso un prólogo especial al catálogo de la feria de Marrakech con una declaración de sus propios valores y capacidades, y al final aspiraciones, describiendo a un sector textil que es fundamental para la economía del país y se siente obligado a tener un protagonismo nacional importante.
Desempeña un papel crucial como vertebrador social: primer empleador industrial del país (175.000 personas, en 1.600 empresas, la mayoría pymes), que produce 1.000 millones de piezas al año, con el 30% del empleo de esta naturaleza.
Hace una contribución decisiva a los indicadores socioeconómicos (25-30% de las exportaciones, con 31.400 millones de dírhams en 2015 y probables 33.500 millones en 2016, y 15% del valor añadido del sector industrial).
Se beneficia de un abanico de oportunidades único para desarrollarse:
—Encarecimiento de los costes de producción de los países competidores.
—Reequilibrio «farshore-nearshore» en la exportación, al nivel de los principales dadores de órdenes.
—Crecimiento esperado del mercado doméstico, aportado por el desarrollo (que se está produciendo) de la clase media.
Se beneficia también, más que nunca, de la atención de las autoridades públicas en cuanto al estímulo de políticas de desarrollo que respondan a un plan estratégico, a la formación de actores que tengan una visión del desarrollo de los ecosistemas, y a inspirar movimientos inversores capaces de estimular la creación de riqueza.
El objetivo estratégico para el horizonte 2025 es posicionar a Marruecos como primer gran actor del textil en el continente africano, y segundo actor en la cuenca mediterránea. Esto es ambicioso pero, a la vez, un poco difícil de entender.
Para ser líder continental africano, partiendo de la situación actual, basta superar a Túnez (y actualmente la dinámica marroquí es, por razones internas, mejor que la tunecina), pues los actores del Índico (Madagascar y su entorno), que serían los otros a tener en cuenta, son de masa crítica inferior como países productores en el mundo textil.
Más difícil es el objetivo de la supremacía mediterránea, pues esta cuenca tiene, como es obvio, una ribera Norte no africana en la que están (sin que contemos a España) países como Francia, Italia y Turquía, grandes actores del negocio textil (los turcos sobre todo, puesto que los otros dos colectivos están viviendo una deslocalización) que probablemente seguirán siendo significativos aunque se produzcan movimientos de posiciones. Claro que, hasta 2025, hay casi una década por delante, tiempo especialmente importante si Marruecos se lo toma a la carrera. El país vive ahora una etapa de ambiciones, y de ganar velocidad.
En un macropanorama nacional, algunas de las expectativas para cinco años son: 14.800 nuevos empleos en las 25 grandes empresas, 40.000 en el conjunto del sistema, alcanzando quizá los 100.000 empleos (nivel actual, más crecimientos) en el censo laboral total.

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[Publicado en - Diciembre 2016 ].

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