Un consejo para el viaje a la perla del océano Índico

A Mauricio usted puede viajar por negocios o por placer. O por ambas cosas. Porque, si acude al país a visitar a proveedores de confección, ¿qué le impide disfrutar de los atractivos turísticos de la isla?

Colonizada en el pasado por los holandeses, los franceses y, finalmente, los británicos, la república isleña de Mauricio ha mantenido su herencia internacional. Casi todos los mauricianos hablan francés, inglés y criollo. Numerosas religiones, creencias y poblaciones conviven pacíficamente en este exitoso, multicultural y bonito crisol del océano Índico.
Con playas paradisíacas y aguas turquesa, los arrecifes que rodean la isla ofrecen abundantes terrenos de buceo, pese a la destrucción de coral causada por El Niño. Con una acumulación de lujosos hoteles situados entre los mejores del mundo, en un área tan limitada «lo que necesitas hacer es incorporar tu propio estilo e imbuirlo con ahínco hasta el último detalle», explica el francés Francis Longueve. Tras numerosas labores como recepcionista de hotel, Longueve, director general del selecto Maradiva Villas Resort & Spa y del hotel de 4,5 estrellas Sands Suites Resort & Spa (ambos en Flic-en-Flac, en el oeste de la isla), ahora trabaja y vive con su familia en la isla paradisíaca.
Los huéspedes de 5 estrellas del Maradiva pueden disfrutar de auténtico lujo: 65 villas privadas distribuidas a lo largo de los jardines tropicales del resort, todas ellas opulentas y con abundantes espacios exteriores e interiores, así como piscina privada, y sus interiores son una mezcla de reminiscencias del pasado colonial de la isla y modernidad contemporánea. Un trago en Breaker’s Bar, con asombrosas vistas al monte Le Morne, es la forma ideal de sumergirse en el lado soleado de la vida. Restaurantes de alta gama ofrecen una cocina local y mediterránea excelente. El chef del Cilantro eleva la sofisticación de la cocina india a niveles desconocidos, y puede disfrutarse el sushi más delicado bajo el ojo atento del maestro en el mostrador circular del Teppanyaki Counters.
La experiencia de estar absolutamente mimado por personal cualificado es algo a lo que pronto se acostumbra el visitante, pero, si no le parece suficiente, tiene la opción de contar con su propio mayordomo. De forma inusual para los hoteles de excelencia, son bienvenidos incluso los niños pequeños, que pueden entretenerse en el Mini-Club de vez en cuando. Finalmente, en medio de este oasis se encuentra la tranquilidad de la galardonada área de spa, basada en la filosofía india, donde el punto de partida de todos los tratamientos es una consulta con un doctor ayurvédico.
En ningún otro lugar es más dulce el arte de no hacer nada como en el Maradiva Villas Resort & Spa. De todos modos, podemos hacer al menos un rápido desvío en esta dirección (sólo una hora en coche desde la capital de Port Louis) durante «Origin Africa» en septiembre.


[Publicado en TEXTIL EXPRES 229 - FEBRERO 2017 ].

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