Momad Shoes, la mayor feria de calzado español para el mundo

Un buen salón que, para la próxima edición, intentará recuperar el peso específico de la industria valenciana del sector.

El sector del calzado y el del vestir, que comparten esa noción más amplia que llamamos moda, fueron protagonistas a un mismo tiempo del nacimiento de Ifema, la Feria de Madrid, porque los dos tenían certámenes previos a la existencia de la propia Ifema, que se integraron desde el principio en la nueva organización y contribuyeron a su desarrollo. Es un hecho histórico que también recordamos en otro artículo de este número, en relación con la moda de vestir.
Fueron protagonistas más o menos paralelos, según los momentos; a veces llegando, desde un punto de vista organizativo, casi a fusionarse; a veces, tomando distancias. Ahora mismo tienen en común su nombre principal, Momad, síncope de Moda de Madrid; pero les diferencia su sobrenombre secundario, su apellido: Momad Metrópolis para la ropa, Momad Shoes para el calzado. Cada uno de ellos, dos veces al año.
Esta forma de denominarse (y, por tanto, de diferenciarse) rige desde el año pasado, ya que la denominación común bajo la que se habían agrupado durante algunas ediciones vestir y calzado (Momad Metrópolis) se la quedó para sí la primera parte. Y ahora acaba de celebrarse, del 4 al 6 de marzo de 2017, para el calzado, el tercer Momad Shoes; el Momad Metrópolis equivalente (es decir, también el tercero), cuya crónica se podrá ver igualmente en este número, había sido en febrero, es decir, adelantado en un mes respecto a la zapatería de la misma temporada.
El certamen del calzado, al que ahora nos referimos, reunió a 520 expositores y marcas nacionales e internacionales, exhibiendo sus colecciones de zapatos y accesorios (capítulo, este último, esencialmente de marroquinería) para la temporada de otoño-invierno de 2017/18. Presentándose como el mayor espacio dedicado al calzado Made in Spain en el mundo. Lo cual es muy cierto, porque el Micam de Milán, que es el certamen más importante en términos generales, no es, obviamente, el mayor del calzado español en particular: esa primacía corresponde por derecho propio a Madrid.
El salón comprendió diversas actividades paralelas, con exposiciones, conferencias e iniciativas lúdicas en torno al calzado. La Moda Responsable volvió a cobrar protagonismo (como ya hiciera el mes anterior en la feria de confección equivalente, Momad Metrópolis), ahora con la apuesta por la moda sostenible en calzado y complementos (por ejemplo bolsos).
El 77% de los 520 expositores eran nacionales, con la presencia muy especial de los valencianos (199), los madrileños (36), los riojanos y los castellano-manchegos (31 de cada procedencia). Las marcas internacionales presentes eran 120, de 25 países.
Durante muchos años, la industria del calzado valenciana, claramente mayoritaria en el censo industrial del sector a nivel español, y con una estructura de servicios muy relevante en Elda y su comarca, ha tenido el máximo protagonismo corporativo en relación con esta feria. Ahora, sin embargo, se estrenó como presidente del certamen el líder de los zapateros de Menorca, Pons Quintana, representante de un colectivo meritorio, pero mucho menor.
La oferta, cuidadosamente sectorizada, ocupaba cerca de 9.000 metros cuadrados netos. En el pabellón 5 estaban las novedades de calzado urbano, deportivo y de tendencia, del sector Urban & Young. En el pabellón 7, las de los capítulos tiempo libre, urbano, fisiológico y de confort (sector Casual) y las del sector Contemporáneo (colecciones artesanales y la oferta internacional), más las colecciones de pura tendencia y las de bolsos de grandes marcas (Espacio Metro).
En el pabellón 7 estaba también la moda sostenible, y los diseños en el sector Ego del calzado, de reciente creación. El sector Kids, del calzado infantil, estaba en el área de conexión entre los pabellones 5 y 7.
Se había preparado un programa especial para poner en contacto a las empresas expositoras orientadas esencialmente a la exportación con cerca de 40 representantes de distintos mercados, más allá de los países de la UE. Y en efecto es una táctica que está consiguiendo progresos no desdeñables, aunque el conjunto de la UE siga siendo el principal comprador. Y teniendo que lamentar, por otra parte, que la coyuntura reciente no haya sido satisfactoria pues, a la altura de noviembre, el balance de las exportaciones estaba siendo recesivo en un 9,4%. Por el contrario, en el sector de la marroquinería (la otra rama de esta feria) la evolución de las ventas externas estaba siendo ascendente. En cuanto a calzado, y con independencia de la tendencia reciente, Francia es el primer país comprador e Italia el segundo.
Vinieron 38 compradores extranjeros, de diversos países. Estaban complacidos de la calidad de producto, pero consideraban insuficiente, en cantidad, la oferta masculina; curiosa observación: el salón irradiaba sensibilidad, diseño (tanto en los stands como fuera de ellos), mucho color…, un producto de calidad y bien trabajado, pero hubiera necesitado ser más amplio.
Muchas de las manifestaciones (mesas redondas, coloquios, etc.) que tuvieron lugar en el marco de esta feria duplicaban para el ámbito temático del calzado las que se habían organizado el mes anterior para el ámbito temático del vestir, lo cual se corresponde perfectamente, por otra parte, con el hecho de que el director de ambas ferias sea la misma persona: Jaime de la Figuera. Observación extensible, en lo esencial, al equipo colaborador.
Una selección de firmas expositoras protagonizó varios desfiles en la nueva plataforma Momad Catwalk, mostrando principalmente las colecciones de Pons Quintana, Umber, Egidio Alves, Luxury, Exe, Acebos, Mayoral, Xti, Shanu, Gioseppo, Bricoshoes o Elenco. Un evento a destacar fue el desfile de calzado infantil realizado en colaboración con la Fundación Síndrome de Down de Madrid, con 20 niños con dicho síndrome u otras discapacidades intelectuales, y otros sin discapacidad, desfilando juntos, todos ellos saludando, con edades de entre los 5 y los 12 años, formando un conjunto encantador.
En sus comparecencias feriales de períodos anteriores, la industria española del calzado siempre apareció orientada de modo preferente a los mercados internacionales. También en esta ocasión era una constante suya la de enfocar sus esfuerzos a la diversificación de las áreas de compra, dentro de lo posible. No obstante, la opción de atrapar nuevos mercados siempre presenta dificultades.
El programa de conferencias era amplio, y también diverso. De todos modos, centrar el temario en el interés del público resulta difícil. Los consumidores como tales no son el público ferial. Hubo una charla muy interesante para este tipo de oyentes, pero lógicamente no eran parte de la audiencia.
Los conferenciantes emitieron muchos mensajes inquietantes:
—El consumidor es el que tiene el poder de compra, y es el que tendría que estar informado, si se acertara a establecer la comunicación con él.
—La forma en que el consumidor tomaba sus opciones de compra ya ha comenzado a cambiar, y no habrá ninguna marcha atrás.
—Las tiendas multimarca prácticamente habrán desaparecido en el término de ocho años a menos que se hayan asociado para formar cadenas. En Alemania ya hay 1.300 tiendas asociadas.
Amazón tiene 368.000 referencias de zapatos: ¿quién puede enfrentarse a eso?
Pero hay algunas respuestas. Por ejemplo: también en Alemania, Zalando ha comprado tiendas físicas, respetando su identidad, para que las marcas, como tales, puedan mantener una parcela de poder.
El presidente de la Federación de Industrias del Calzado Español (Fice), José Monzonís, dijo en una mesa redonda de la industria y el comercio del sector, al final del programa, que «las tiendas multimarca tienen todavía cabida, y dan una experiencia de compra muy positiva, pero su adaptación debe pasar por un cambio muy profundo en los procesos que hay detrás, sobre todo con los fabricantes».
Por lo visto, una experiencia que hay que afrontar.

Aparentemente una buena audiencia, pero insatisfactoria. En cuanto a resultados finales, los organizadores comunicaron haber contabilizado 5.126 visitantes profesionales, señalando un crecimiento de más del 20% en cuanto a los extranjeros, básicamente procedentes de los países a los cuales se habían orientado las actuaciones institucionales de promoción. La audiencia nacional, al parecer, creció ligeramente, pero no resultó satisfactoria para los propios organizadores.
La impresión final de conjunto fue de cierta frustración. Los responsables del evento dijeron que sería necesaria una mayor implicación de todos los actores que integran el sector en España, incluyendo tanto a empresas de la industria como a detallistas.
Los organizadores intentarán recuperar la confianza de las empresas que aún no participan (existía la impresión de que se había perdido el espíritu de continuidad institucional, en relación con los orígenes del certamen y del sector, y el protagonismo que siempre ha tenido el País Valenciano), y al mismo tiempo anunciaron diversas iniciativas para estimular a los visitantes de zonas clave de la geografía nacional, considerando como tales el País Vasco y Cataluña.


[Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Nº 230 - ABRIL 2017 ].

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