Chic de Shanghái exhibió músculo de feria y de país

Más de 1.200 expositores y 108.000 compradores convierten a la feria en uno de las manifestaciones gigantes de la moda mundial.


 

  • ¿Quién dijo que en China no había comercio multimarca?
    Desde luego, hoy ese comercio existe.
  • China es ya un mercado consciente de la moda…
    y de la sostenibilidad.
  • El sector chino de la moda ha descubierto
    que la innovación en diseño excita el deseo del consumidor.

 


«El mercado chino es muy diferente. Hemos conseguido un agente en el país y estamos aquí para encontrar nuevos distribuidores», decía Jaime Santa, responsable de ventas de la empresa española XTi.
Tanto él como José Roca, propietario de la firma Javier Roca, aparecían reseñados en la ronda de declaraciones post-feria del salón Chic de Shanghái, y ambos señalaron que decidirían si repetían su presencia en el salón una vez hicieran el análisis post-ferial. XTi (calzado) exponía por segunda vez, y logró nuevos contactos además de reencontrar clientes antiguos. Para Javier Roca era su segunda participación, y reconocía haber hecho numerosas relaciones.
La de España era una de las pequeñas presencias de expositores que, por iniciativa individual y sin formar pabellón colectivo, completaban ese aire de diversidad internacional del enorme evento, junto con participaciones nacionales agrupadas de mayor enjundia, como las de Cora del Sur, Hong Kong (lo que no deja de ser otra parte de China), Alemania, Francia e Italia, esta última con el mayor de los pabellones extranjeros. Por su parte, Turquía tomó parte en la sección de cuero denominada «Heritage» (herencia). A destacar entre los recién llegados, y como firmas individuales, a Daniel Hechter.
Pero en el mundo de la moda no todo es imaginación en diseño, sino en propuestas de innovación técnica y de márketing. En ambas facetas (estilo y nuevos modos de aproximación al negocio), fueron de destacar en la última edición de Chic dos casos:
‒La presentación, calificada como realmente «espectacular», de la colección de moda masculina de la marca detallista Ruyi, cuya empresa responsable tiene, por otro lado, una participación mayoritaria en el capital del fabricante alemán Peine Group, también de moda para caballero.
‒Y el nuevo sistema de creación y venta de prendas a través de «nubes inteligentes» propuesto por Saint Andrew (Baoxiniao). Este permite a los clientes desarrollar su propio estilo a través de la nube, y obtener la producción del mismo como pieza individual.
Con más de 1.200 expositores (concretamente 1.213 en la última edición, celebrada del 15 al 17 de marzo), la feria Chic es una de las mayores del mundo en el sector de la moda. No es seguro que pueda reclamar ese cetro en una escala histórica, puesto que recordamos salones de gran dimensión también en número de participantes, en tiempos que ya comienzan a estar lejanos, en otros países, y que tenían un concepto de moda más restringido, por ejemplo sin incluir calzado. Pero en cualquier caso es un verdadero gigante.
Su nombre sin duda evoca un liderazgo en tendencias, pues la palabra «chic» tiene una evocación del francés, idioma en el que el nombre de la feria se traduciría por «elegante». Aunque la denominación del salón es en realidad un acróstico de la expresión inglesa original, traducible como Feria China Internacional de Ropa (y Accesorios), o sea China Internacional Clothing (and Accesories); expresión que ha sido simplificada en las últimas ediciones, de tal modo que en inglés ahora es, sencillamente, la China International Fashion Fair.
En marzo ocupó 207.200 metros cuadrados en el National Exhibition and Convention Center, y se desarrolló en paralelo con otros eventos en el mismo recinto, tales como Intertextile (la feria de tejidos organizada por Messe Frankfurt), la «China International Trade Fair for Textiles and Accessories», Yarn Expo (hilados) y PH Value (ver otras crónicas feriales en este número de Textil Exprés); simultaneidad de manifestaciones que es posible por las grandes dimensiones del recinto ferial mencionado, que cuenta con 400.000 m2 de superficie cubierta.
A la convocatoria estrictamente de Chic respondieron 108.164 compradores, desde importadores y agentes hasta grandes almacenes departamentados y centros comerciales.
Contrariamente a la impresión que se había instalado en nuestro país tras algunos estudios encargados por la patronal confeccionista Fedecón (cuando, hace algunos años, preparaba una actuación colectiva de expansión internacional), parece que ya no es cierto aquello que se dijo de que «en China no existe el comercio multimarca». Al menos el informe final de Chic menciona expresamente que entre los visitantes del salón hay un número creciente de este tipo de tiendas, así como de «concept stores».
Quizá el escenario chino esté cambiando en varios aspectos. El mercado detallista de moda sigue creciendo a buen ritmo. El año pasado, el crecimiento en el país fue del 6,8% en las tiendas físicas, y del 18,6% en el comercio por internet, y en el conjunto se espera otro 10% de incremento en el presente ejercicio.
El consumidor es cada vez más «consciente de la moda», y no sólo en términos de estilo sino de consumo responsable. El presidente de la Asociación Nacional del Vestir de China, y máxima autoridad en el salón Chic, Chen Dapeng, llamó la atención sobre la importancia que el sector concede, cada vez más, a desarrollos técnicos, en parte «a la vista del incremento de los costes laborales». Probablemente esa es una de las razones, también, para la mayor atención a la creatividad en estilo: «Nuevos diseños aumentan la demanda e incitan el deseo [de compra]; la moda enriquece la diversidad cultural». Y surge, de forma complementaria, una demanda especial de ropa ecológica… que tenga un alto nivel de moda.
A esas evoluciones está contribuyendo también el sector de la distribución. En marzo pasaron por Chic almacenes europeos como House of the Fraser, que se ha introducido en China, y tiendas conceptuales como la abierta recientemente en Hong Kong por el grupo griego Follie Follie (de joyería, bisutería y accesorios de moda).
Pero es evidente que en China los más destacados son los propios comerciantes chinos. Por ejemplo, el grupo Worldlink International Trading, de Tianjin, que vende a través de su propia cadena de tiendas multimarca, a la que abastece de marcas del país e internacionales, y que pasó por Chic. O la cadena Icicle, que dispone de 200 tiendas en China.
«Icicle» en inglés significa «carámbano», y se deriva de «ice», es decir, hielo. Pero es evidente que, por afortunada coincidencia, evoca «reciclaje» e «inteligente», con esa «i» que Apple ha popularizado para dispositivos como el iPad o el iPhone. La marca Icicle se presenta como dedicada a diseñar y producir ropa de alta calidad sin causar impacto negativo sobre el medio ambiente, cosa que logra utilizando sólo materias naturales y tintes ecológicos, «tales como hojas de té, cebolla y granada». También se ha dicho que no sólo es la primera marca china de moda «eco-friendly» sino la primera que implementa un modelo de negocio apoyado en un equipo de diseño internacional con base en París. Sin embargo, es de suponer que no sólo vende lo que ella produce, sino lo que marcas de todos los países puedan ofrecerle ajustado a su filosofía de trabajo (de otro modo, no se entendería su asistencia a Chic).


[Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Nº 230 - ABRIL 2017 ].

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