Filo 4.0: la tecnología marca el futuro, también en el textil

La feria italiana de hilados ha equilibrado su oferta de hilatura de género de punto y tejeduría a la plana.

Los días 22 y 23 de febrero de 2017 tuvo lugar, en su escenario habitual del Palazzo delle Stelline, en Milán, la edición número 47 de la feria de hilados denominada Filo, International Yarns Exhibition, organizada con cadencia bianual (en febrero y septiembre, después de un ajuste de calendario hecho el año pasado) por la Unión Industrial de Biella, con el patrocinio del Sistema Moda Italia.
Contó en esta ocasión con la participación de 88 expositores (62 italianos y 26 internacionales), contra 78 en la edición anterior (54 y 24 respectivamente); es decir, que el incremento de este año, importante a su escala, fue básicamente de firmas nacionales. Los países extranjeros más representados eran ahora Alemania, España, Suiza y Turquía, cada uno de ellos con cuatro firmas. La representación española la formaban en esta ocasión tres empresas catalanas (Antex y Gerona Textil, que ya estaban en la edición anterior y son habituales del certamen, e Intercot), y una valenciana (R. Belda Llorens).
El hecho de que la dimensión del certamen, y la presencia de la industria nacional italiana en él, tuvieran un signo creciente, expresa una voluntad empresarial muy meritoria, puesto que el sector italiano de hilatura (en su conjunto) lleva un quinquenio marcado, de forma moderada pero persistente, por indicadores decrecientes en todos los parámetros significativos (producción, exportación, consumo interior), como se podía ver en los informes de situación del sector que acababan de ser elaborados, con motivo del cierre del ejercicio anual, por el Centro de Estudios del Sistema Moda Italia.
El dato contable más expresivo de ese proceso es éste: la cifra de negocios del sector, que había sido de 3.113 millones de euros en 2012, descendió hasta 2.917 millones en 2015 (y más aún en 2016, pero las cifras de este ejercicio no eran definitivas), a pesar de que el coeficiente de exportaciones se mantuvo prácticamente constante (un poco por encima del 29% del giro anual) en todo el período.
El objetivo fundamental, tanto de este certamen milanés Filo como de la otra feria italiana de hilados existente (la Pitti Filati de Florencia), es precisamente mantener alta (con el apoyo de los organismos gubernamentales pertinentes) la imagen de la producción italiana de hilados en los mercados internacionales.
Inicialmente Filo presentaba sólo hilatura para tejido a la plana, mientras que el Pitti mantenía una dedicación preferente al género de punto. Según informan ahora los organizadores, Filo ha ido equilibrando durante las últimas convocatorias la oferta de los hilados a la plana y los de «maglia», de forma que estos últimos significan ya, hoy, casi el 50%.
Se trata, pues, de una manifestación polivalente para el conjunto del sector, que mantiene, por otra parte, para ambos mercados, el nivel genérico de calidad que siempre le ha caracterizado. En este sentido supera claramente al salón parisino PV Yarns (antes Expofil), que sería de algún modo el ejemplo comparable en la oferta ferial europea, pero con un nivel de precios/calidades más popular.
Por otra parte, el fenómeno británico de su actual compás de espera en relación con Europa, el «brexit», que por el momento ha generado situaciones de indecisión en muchas áreas económicas, ha provocado también una retención, al menos transitoria, del negocio textil (y por tanto del de hilatura) con repercusión al sur del Canal.
En cuanto a los pocos, aunque meritorios, expositores españoles presentes, lamentan precisamente ser tan pocos, porque no les permite dar una imagen adecuada de la verdadera potencia de nuestra hilatura, y envidian la formidable representación que tenía, en otra manifestación europea reciente (pero no en Filo), la hilatura portuguesa. Atribuyen la inhibición española en el exterior al hecho de que nuestras ayudas a la presencia internacional sólo se conceden a partir de un colectivo de siete expositores, y al parecer nos resulta difícil alcanzar ese tamaño crítico en esta especialidad.

La revolución tecnológica: el impacto del 4.0. Por otra parte, en un orden de cosas distinto, y con independencia de la coyuntura económica, en cada convocatoria los organizadores de Filo eligen un tema de debate apasionante para la jornada inaugural: en la edición anterior fue la Revolución del Lujo (Luxury Revolution), como punto de partida para la elaboración de una nueva estética.
Este año, el enfoque de las preocupaciones de los ejecutivos del textil fue muy distinto: Filo 4.0, innovación y digitalización: factores clave para el crecimiento empresarial. La tecnología en el primer plano, por delante de la estética, por más que ésta sea un factor fundamental de la moda.
Giuseppe Schirone, de Prometeia, hizo el planteamiento general del concepto «Industria 4.0 en el ámbito de la cadena textil: el contexto, los desafíos y los protagonistas», y Dalia Gallico, de la Universidad San Raffaele de Roma, habló de la formación como instrumento de competitividad. Sin duda una aportación fundamental fue la de Samuele Sarotto, manager de Miroglio Textile, que expuso el tema «Industria 4.0: un caso de éxito del sector textil». Es decir: la tecnología, aplicada en una empresa concreta.
Últimamente Filo incorpora a estas sesiones el testimonio de un país invitado. Este año el orador responsable de esta aportación era el empresario coreano Jong Woo Jung, presidente de la sociedad RePlain, que habló sobre Corea del Sur (actualmente un país cliente de primer orden, y uno de los protagonistas esenciales, por su gran dinamismo, del negocio textil mundial, el cuarto si se habla del nivel tecnológico en el que sigue a Estados Unidos, Japón y Unión Europea). Obviamente, Jong Woo dio testimonio del gran aprecio del que goza el producto italiano entre los consumidores de su país y, por supuesto, en el ámbito empresarial.

La otra gran preocupación: la sostenibilidad. Otra de las grandes corrientes de la actualidad que se ha ido formando en el mundo textil durante el último bienio, generando una cierta pasión mimética, es la de la producción sostenible, concepto que ha encontrado enseguida multitud de desarrollos argumentales. Está ahí, y hay que seguirle la corriente; los hechos demostrarán lo que da de sí, en términos económicos. Desde luego, habrá avances muy estimables, aunque quizá también un poco de mitología.
Un protagonista que en esta edición de Filo se ponía en el primer plano de la actualidad era Ecotec, que presentaba los hilados procedentes de fibras de algodón reciclado, cuyo proceso de producción en las versiones Pegasus y Polaris había sido analizado en comparación con el ciclo de vida de un hilado obtenido de fibras de algodón virgen, considerando particularmente todos los aspectos del impacto medioambiental.
Otra aportación relevante en el ámbito de la ecología era la de Tintoria de Quaregna Naturale, que presentaba, en un amplio abanico de productos, la única colección de hilados teñida con hierbas mediante una tecnología aprobada por Woolmark en exclusiva mundial.

Balance de la edición: la audiencia creció un 14%. En las dos jornadas de visita ferial, el ambiente de la manifestación estuvo muy animado. En relación con la edición anterior comparable (la de primavera de 2016), los servicios feriales registraron un aumento del 14% en el volumen de compradores.
Algunos expositores importantes que quisieron dar testimonio específico de una audiencia creciente fueron, entre los italianos, Filatura Luisa, Zegna Baruffa, Davifil, Tollegno 1900, Pozzi Electa, Italfil, Marchi & Fildi, Servizi e Seta, Tintoria Quaregna (que se acaba de citar en el apartado anterior), Filatura Papi Fabio, Lanecardate… y también el importante conglomerado multinacional Südwoll/Safil (hilaturas de Mohair).


[Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Nº 230 - ABRIL 2017 ].

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