Barcelona presentó la Semana de Novias más internacional

Los grandes protagonistas sociológicos son, por tener la edad objetivo, los «millennials».

Fue ya en abril de 2016 cuando la feria nupcial Barcelona Bridal Fashion Week desplegó por primera vez, como prólogo, entonces, a su edición número 26, y como pretexto para enfatizar su convocatoria, el lema «Millennial Brides: nacer en los 80’s, casarse hoy», sobre el cual el profesor José Luis Nueno había desplegado (como ya informamos entonces) un amplio argumentario. Los «millennials» son los nacidos a caballo del cambio de milenio, entre 1980 y 2000, y que por tanto tendrán ahora entre 17 y 36 años; es decir, en una horquilla un poco amplia (pero no ilógica), la edad de matrimoniar.
Ahora bien: el despliegue del profesor Nueno del año pasado fue, como ahora se vería, sólo un prólogo del juego que ese tema podía dar, y lo que pudiéramos considerar su tesis doctoral en la materia fue lo que aportó este año como preámbulo del salón número 27, que tendría lugar del 25 al 30 de abril, con un exhaustivo estudio, tanto económico como sociológico, del mercado mundial. Un soporte muy adecuado para el trabajo de prospección que la directora del certamen, Estermaria Laruccia, se proponía llevar a cabo abarcando, más que en ningún período anterior, el conjunto del mundo.
El trabajo de Nueno, por otra parte, en esta segunda entrega, incluía abundantes predicciones sobre la incidencia que en el día a día del mercado nupcial tendrá la evolución tecnológica, como el avance de los medios de venta online en detrimento de la entrañable tienda de novia convencional.
Sobre la exhaustiva tarea de la directora Laruccia en la prospección del mercado, hemos hablado ya mientras se estaba desarrollando, en los números de Textil Exprés previos a la celebración del salón. En febrero poníamos de relieve «nuevo recinto, nueva estrella invitada, mayor internacionalidad» y la atención especial que se estaba dedicando a Méjico y Japón. Y en abril, ya en vísperas de la apertura, enfatizábamos este último aspecto de la presencia multinacional con la referencia concreta a las participaciones más relevantes de protagonistas singulares (el venezolano Angel Sánchez, que sería figura estelar en el Palau de Pedralbes la noche del 26 de abril, o la israelita Galia Lahav)y, en la vertiente de los distribuidores, la esperada afluencia de 800 compradores estratégicos. Otras notas de la evolución más próxima se fueron dando en nuestros boletines quincenales de salida inmediata, antes y después del certamen.
Los diseñadores de la pasarela de este año eran 25. Abrió el programa Rosa Clará el día 25 de abril, y lo cerró el día 28 la marca Pronovias. Estos honores de entrada y de salida eran ya clásicos. Pero Pronovias presentó también, en el espacio intermedio, otra marca que aspira a ser estelar en su abanico: Studio St. Patrick, y la más nueva de todas, la colección Wish del Atelier Pronovias. La totalidad del negocio del grupo Palatchi se encontraba, por otra parte, en un proceso de transformación no del todo predecible entonces; en las semanas siguientes a la clausura de la feria se irían materializando noticias al respecto, proceso sobre el cual se verá otro tema específico en este número.
En el cuadro de desfilantes no faltaban dos históricos muy significativos: Ramon Bundó, que celebraba el 50º aniversario de la compañía, y Jesús Peiró, un creativo siempre muy sutil, y delicadamente sorprendente, que ahora se ha dejado deslizar hacia áreas más serenas (y que se enorgullecía de ser la primera empresa del sector en obtener la acreditación de Origen Español Certificado para todas sus creaciones).
De los 300 expositores (un 15% más que el año anterior), 78 eran de nueva participación, y el 65% del total procedía del extranjero, con predominio de británicos, norteamericanos, italianos y franceses. En los últimos tiempos, el conjunto de la manifestación ha dado un vuelco en lo concerniente a su internacionalidad.
Todos los stands respondían a un mismo patrón. Recibía a los visitantes una guirnalda de globos blancos, que luego continuaban alegrando el ambiente «prendidos en el aire», sin agobiar. La arquitectura, como el ambiente en general, era muy agradable.
En cuanto a las tendencias apreciadas en las colecciones, tres líneas de interés eran dominantes: romanticismo, elegancia y sensualidad. Los vestidos propuestos conjugaban el espíritu libre con la delicadeza y finura de las novias «millennials». Para la presidenta de la manifestación, Marta Raich, la moda nupcial y festiva tuvo este año una puesta en escena espectacular, con una combinación de alta costura, diseño y calidad, en una muestra que desplegaba más de 20.000 vestidos. Alrededor de 18.900 profesionales acudieron a la manifestación, ya fuese a la feria comercial propiamente dicha, ya a los desfiles (que tuvieron lugar, como acabamos de decir, los tres primeros días).
España es el único país occidental con una producción de ropa nupcial superior a la demanda interna, con una facturación de 1.300 millones de euros, y el segundo exportador del mundo (sólo superado por China). Las ventas españolas al exterior de moda nupcial (novia, novio, fiesta y accesorios) crecieron un 11% en 2016, y la trayectoria del año actual es de nuevo ascendente.
Por lo que respecta al sistema de distribución en el mercado interno, el gran reto que ahora se plantea es el impacto de la revolución digital en la estructura del canal detallista, cuestión a la que ya se aludió más arriba. En el estudio de Nueno se mencionan aspectos innovadores como los escaparates digitales, los probadores interactivos, las pantallas táctiles con la colección, y en general la realidad virtual en diferentes versiones.
Como, en estas materias, el tiempo discurre ahora muy rápido y las novedades se aceleran, seguramente dentro de un año (que es la cadencia de esta feria) las innovaciones nos asombrarán.

Raimon Bundó.

Yolan Cris.

Ángel Sánchez.


[Publicado en TEXTIL EXPRES - REVISTA 231 - Junio-Julio 2017 ].

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