Pronovias: ahora, más universal que nunca

Palatchi, de repente sin familia a su alrededor, incumplió su promesa y vendió.

Alberto Palatchi.

Cerramos nuestro último paquete informativo anterior a las vacaciones con el tema sobrevenido en el momento del cierre y que, en consecuencia, quedaba pendiente de desarrollo para el día del retorno. Un tema muy mayor por la importancia de los protagonistas y por el volumen de la operación: el cambio de propietarios de la compañía Pronovias, creada en 1964 en Barcelona por Alberto Palatchi, sobre la base de un pequeño negocio establecido veinte años antes en la misma ciudad por su padre, un emigrante de origen judío llegado de Turquía, aunque se consideraba a sí mismo suizoitaliano.
Desde entonces Pronovias, configurada como sociedad anónima, había mantenido durante más de 50 años (recientemente celebró esa efemérides) un carácter muy familiar. Los últimos años habían sido de un fuerte desarrollo del negocio en el plano internacional, siempre conducido por el fundador pero con una presencia próxima de su esposa, perteneciente a una importante familia catalana del sector farmacéutico, y de sus tres hijos, dos de los cuales, Alberto y Gabriela, ya habían empezado a desempeñar funciones (sobre todo ella) en el organigrama de la empresa.
Sin embargo, en un momento muy reciente todos ellos desaparecieron de la escena empresarial y familiar, prácticamente sin noticias o con pocas explicaciones; sólo de Gabriela se supo que contrajo matrimonio con un hombre de negocios extranjero, del que se enfatizó su pasado de playboy... y con ello se marchó a vivir a Turquía y dejó la empresa el último vástago que había tenido alguna participación ejecutiva dentro de la misma.
Más enigmática fue la salida de escena de la esposa de Palatchi, que pocos meses antes había participado en actos sociales organizados por el Gobierno con motivo de ciertas distinciones concedidas a la pareja. No tenía intereses personales en el negocio, al margen de ser vicepresidenta de la sociedad, ya que el matrimonio llevaba los bienes separados, del mismo modo que Palatchi no participaba del negocio farmacéutico de su esposa; pero sin duda formaban un tándem en lo relativo a imagen, y la moda vive mucho de esto.
Fue este último invierno cuando empezó a circular la noticia de que Alberto Palatchi podría estar buscando la oportunidad de vender su empresa. Y fue entonces cuando se generalizó la imagen de que, en el fondo, y al menos en lo relativo a sus negocios, era un hombre sin familia (y aparentemente un accionista único, aunque el hermetismo al respecto ha sido absoluto hasta el final). Y ser un hombre sin familia significa, también, sin descendencia gerencial. De ahí que se convirtiera milagrosamente en necesario lo que antes era impensable: Palatchi siempre había dicho que jamás vendería la compañía, pero también había proclamado que nunca se divorciaría (una afirmación audaz, puesto que eso lo deciden dos, no basta con un propósito unipersonal —que por otro lado puede ser mudable con el tiempo—).
Palatchi, actualmente con 67 años, ha vendido hace dos meses el 100% de la empresa por 550 millones de euros al fondo de capital riesgo BC Partners, el cual se impuso en una puja previa a KKR, Permira y Bain. Sin embargo, entre ambas partes se pactó que Palatchi recompraría acto seguido un 10% del accionariado, por un precio no precisado pero que podría ser de 45 millones, para seguir operando como accionista independiente.
Palatchi perdería, desde luego, la presidencia de la sociedad Pronovias, cargo para el que sería nombrado Jean-Baptiste Wautier, socio director de BC Partners (la entidad compradora); pero tendría una plaza en el Consejo, y sería asesor del propio Wautier.
El actual director ejecutivo de Pronovias, Andrés Tejero, que fichó como CEO de la sociedad en 2014, mantendrá esas funciones, con el nuevo patrono.
BC Partners, que en esta operación ha estado asesorado por Linklaters, manifestó que su objetivo al frente de la compra de un líder de la moda nupcial española sería impulsar su desarrollo en los Estados Unidos y liderar la integración del fragmentado mercado norteamericano de vestidos de novia, en el cual Pronovias puede ser un modelo a seguir.
Pronovias, que vende su marca en 90 países, cuenta con 45 tiendas propias y 3.800 puntos de venta independientes. Tiene también la línea St. Patrick y la de gama alta Atelier. El excelente equipo de diseño interno está actualmente dirigido por Hervé Moreau.
La compañía Pronovias es la única de moda nupcial que aparece en el listado de las 100 mayores compañías mundiales de bienes de lujo de Deloitte.


  
Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Número 232
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