En impresión digital directa, Epson quiere dar un salto

La región de Como es pionera en impresión digital. Tras la adquisición de Robustelli y Fortex, Epson quiere entrar en economías de escala.

Minoru Usui, presidente mundial de Seiko Epson.

La región italiana de Como no sólo es una zona de larga tradición textil en el ramo de la seda, así como un lugar de conocimiento y experiencia en la creación de tejidos y moda, sino algo así como el Shangri-lah de la impresión digital o, como prefieren decir en Epson, el Digital Textile Valley Made in Italy de la impresión textil.
Vamos a ver: si les pregunto qué peso tiene en el mundo la impresión digital textil frente a la estampación analógica por rotativa (o por grabado, o por rotor, que de numerosas formas se conoce la tecnología clásica), ¿qué me dirían? ¿Que el digital supone un diez, un veinte, un treinta por ciento del total? ¡Nada de eso! En todo el mundo, la impresión digital no va más allá del 5% (se estima una horquilla del 3 al 5) de toda la estampación textil.
Por eso suele decirse que a esta tecnología le queda un largo recorrido por delante, así que su futuro es prometedor, necesariamente de grandes crecimientos: se calcula que su mercado crecerá del orden de un 25% anual durante los próximos años. Ahora bien, el caso de Como no es de este planeta: la impresión digital supone allí más del 60, y casi cerca del 70%, del total de estampación textil.
Ello es el resultado del desarrollo tecnológico de dos fabricantes en particular, Robustelli y For.Tex, y del carácter intrépido de los estampadores y los tejedores, que confiaron desde muy pronto en las ventajas de la tecnología digital frente a la clásica.
Flli. Robustelli fue fundada en 1972, aunque los orígenes familiares se remontan a los años 50 del pasado siglo, recogiendo una herencia de producción de fotograbados y máquinas y sistemas para estampación textil. Y se ha caracterizado por desarrollar y fabricar impresoras digitales textiles, muy en particular los modelos de impresión directa al tejido (DTF, «direct to fabric»), que distinguen a la compañía.
La referencia hoy en el mercado de impresoras DTF es la gama Monna Lisa, lanzada al mercado en 2003, de la que se han instalado unas 350 unidades en el mundo desde entonces. El desarrollo fue conjunto de los hermanos Robustelli, la productora de químicos For.Tex (especializada en tintes, aprestos y productos de pre y post-tratamiento), y de Seiko Epson Corporation, a la que las dos firmas anteriores se dirigieron para obtener los mejores cabezales y desarrollar tintas específicas. La relación no sólo fructificó en el lanzamiento de Monna Lisa, sino que propició la entrada de Epson en el capital de ambas sociedades, que el año pasado completó con la compra del 100% de ellas. Epson es en la actualidad el propietario único de las dos empresas, incorporadas al grupo japonés, aunque se mantienen las marcas tan identificadas con la experiencia en esta tecnología, así como los equipos humanos, a los que ahora se han añadido algunos japoneses que deben residir una temporada en Como.
La compañía japonesa contribuyó a la apertura del Textile Solution Centre, en 2014, como instalación para potenciar la investigación, llevar a cabo tareas de formación, promover y desarrollar esta tecnología. Y más recientemente ha creado dos centros adicionales, dedicados a la investigación y el desarrollo en tintas (Innovation Research Lab), y otro para apoyar los desarrollos futuros de la tecnología de chorro de tinta para aplicaciones textiles (Printing Research Centre).
Los días 21 y 22 de noviembre, el grupo Epson celebró en la sala de convenciones del hotel Sheraton junto al lago de Como (con una velada y espectáculo adicional en Villa Erba, en la vecina localidad de Cernobbio) el Epson Textile R-Evolution Event, un encuentro con clientes y medios informativos, que comprendió charlas sobre la visión a largo plazo de Seiko Epson, la Solución Textil Total de Epson, las ventajas exclusivas del último modelo de la gama Monna Lisa (Evo Tre), innovaciones en pre y post-tratamiento del tejido, así como en tintas, y una reflexión sobre el textil y la sostenibilidad que no es un tema baladí.
En la jornada intervinieron el presidente de Seiko Epson Corp., Minoru Usui, máxima autoridad del grupo japonés, lo que evidencia la importancia conferida a este acto. El presidente de Epson Europe, Kazuyoshi Yamamoto. El director de Ventas y Márketing de sistemas de impresión digital textil (DTS) para Europa, Oriente Medio, África y Rusia (Emear, en su sigla inglesa), así como para las Américas (es decir, todo el mundo excepto Asia y Oceanía), Giovanni Pizzamiglio, recién nombrado para el cargo. Sandro Robustelli, director de Producción de F.lli Robustelli. Paolo Crespi, director de Ventas de For.Tex. Y, como orador invitado, Marco Ricchetti, presidente de la consultora en moda sostenible Blumine.
Según el presidente mundial de Seiko Epson Corp, Minoru Usui, «el año pasado Epson trazó su visión corporativa (estrategia) a diez años, en la que nos comprometimos a continuar impulsando la ventaja competitiva de nuestros productos y alcanzar crecimiento en nuevos campos a base de convertirnos en un partner valorado e indispensable. La impresión textil es uno de esos ámbitos, puesto que creemos que ahora es el momento de reemplazar lo analógico por lo digital. Para esto, Epson trae su experiencia tecnológica única, incluyendo nuestra tecnología de chorro de tinta original y ‘propietaria’ Micro Piezo, que hemos perfeccionado para la impresión digital textil e incluye nuestros cabezales PrecisionCore, auténtico estado del arte».
En un aparte con los medios, Giovanni Pizzamiglio explicó que la Convención celebrada ahora en Como tenía entre otros fines el de hacer visible la voluntad de Epson de dar un salto adelante en impresión digital directa, gracias a las nuevas economías de escala que podrán conseguirse desde el grupo japonés. La impresoras de Robustelli no sólo están instaladas en el área de Como ni en Italia en particular, sino también en Turquía (segundo país en número de instalaciones, y un mercado objetivo estratégico para el futuro), India y Japón. «Pero esto no obedece sólo al potencial de cada país como mercado para dicha tecnología, sino a la estructura de ventas y organización de Robustelli y For.tex, que ahora cambia de modo significativo al ser parte integral de Epson». Hay impresoras Monna Lissa igualmente en Bangladesh, Corea, Vietnam, Suramérica, naturalmente en el resto de Europa... Y en España. Concretamente a la Convención de Como se apuntó (aunque finalmente no pudo asistir) Estampación Digital del Mediterráneo, de Tarragona, que tiene unas cuantas impresoras Monna Lisa en funcionamiento.
Robustelli trabajaba siempre bajo pedido, y existía una cola de clientes esperando ser atendidos. En los últimos meses, Epson ha casi doblado el volumen de producción anual de estas máquinas, y proyecta montar una planta de Monna Lisas en el Japón que en el futuro podría atender a los mercados de Asia-Pacífico, con lo que las listas de espera se reducirían y los plazos de entrega y los cotes logísticos para clientes próximos se acortarían. La intención a medio plazo es pasar de la «producción bajo pedido» a la «producción para stock», como ocurre con las impresoras de oficina, lo que permitirá atender mejor y más rápido a la demanda. «Obviamente eso implicará también un trabajo más fino de ‘market intelligence’», dice Pizzamiglio.
Los desarrollos en las máquinas, por otra parte, están convirtiendo a la tecnología de impresión directa por chorro de tinta en un sistema de elevadas productividades. La primera Monna Lisa empleada un cabezal pequeño, y su productividad no pasaba de 40-50 metros cuadrados por hora. El diseño fue, sin embargo, desde el mismo inicio, modular y actualizable-escalable, por lo que las mejoras han podido aplicarse en cada equipo ya instalado. Al poco tiempo la producción pasaba a 120 m2 por hora. Actualmente se trabaja con tecnología de cabezales de chips, cada uno con dos líneas, cada una con 40 agujas. Eso es fácilmente combinable. La última Monna Lisa utiliza una cabeza compuesta de 4 chips, y lleva 32 de esas cabezas. El número de agujas en una bandeja es impresionantes: más de 100.000 eyectando tinta al mismo tiempo, y, si se tiene en cuenta que cada aguja deposita 1.000 gotas individuales de tinta por segundo, se pueden alcanzar velocidades notables, de hasta 650 m2/hora en máxima productividad, o 400 m2/h en producción de alta calidad.
Ahora de lo que se trata es de reducir los precios de las impresoras en sí mismas. El hecho de utilizar chipsets de Epson (que básicamente son los mismos utilizados en impresoras de oficina, de las que Epson vende un millón de unidades) aporta ya economías de escala, y el nuevo planteamiento industrial de producción para stock, con ritmos industriales más rápidos, permitirá abaratar las máquinas, cuyo precio actualmente ronda el medio millón de euros, naturalmente variando en función del modelo escogido.
Otro aspecto beneficioso para esta nueva estrategia es la disponibilidad de equipos comerciales de mejor cobertura geográfica. La estructura se está completando ahora. En Europa cuenta con agentes en Portugal, Reino Unido, Polonia, Rumanía y Grecia, aparte de la organización de ventas en Italia. Por lo que respecta a Francia, Epson ha preferido encomendar la comercialización al gerente de cuentas de impresoras de etiquetas industriales, que sucede que reside en Lyon y es un experto en mercado textil. En cuanto a España, se está analizando si conviene más trabajar con un agente o hacerlo a través de la filial de Epson en Sant Cugat (Barcelona), que ya vende impresoras digitales textiles de otra tecnología (sublimación), además de otras impresoras de pequeño y gran formato para diferentes mercados.

Una impresión sostenible.
La impresión digital textil es una tendencia en auge. Al acabar la primera mitad del año 2017 había más de 982 millones de metros cuadrados de tejido impreso digitalmente. Esa es ya una cantidad más que notable, y llegados a este punto cabe preguntarse por los aspectos medioambientales de esta tecnología. En la Convención de Epson en Como se presentó el tercer volumen de una serie de libros denominada «Más allá de la Ruta de la Seda», editada por la consultora Blumine. Este nuevo libro, «Impresión digital y sostenibilidad», cubre todos esos aspectos y muestra que la impresión digital es más sostenible que la convencional. Así, en la estampación de 1.000 metros de tejido con tecnologías analógicas la huella de carbono es de 139,56 kilos equivalentes, frente a 85,66 en el sistema digital. La impresión digital consume un 27% menos de agua, además. Es un sistema menos invasivo y con menor contribución al efecto invernadero, además de menos contaminante.

Kazuyoshi Yamamoto, presidente de Epson Europe.

Giovanni Pizzamiglio, director de Ventas y Márketing de DTS para Europa, Oriente Medio, África, Rusia y las Américas.


[Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Número 234 - Diciembre 2017 - ].

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