La carrera del textil portugués, con el objetivo de una dimensión final

Portugal ya no sólo toma pedidos, sino que propone y vende soluciones a la cadena de la moda.

La convocatoria de Oporto daba ocasión a Paulo Melo, el presidente de la principal asociación empresarial implicada (los laneros tienen la suya, también cualificada, pero es menor), para actualizar sus valoraciones del proceso de crecimiento y sus previsiones. El récord de exportaciones anterior al comienzo de la crisis se había conseguido en 2001, pero hoy es sólo un testimonio histórico. Paulo Melo hizo ver, una vez más en los últimos tiempos, que a partir de 2010 Portugal tuvo que reconstruir un mercado exterior sobre nuevos factores de competitividad, y que es sólo en estos años recientes cuando lo está logrando, ahora ya sobre bases muy sólidas. Los portugueses han dejado de ser tomadores de pedidos que intentaban satisfacer, para pasar a ser vendedores de soluciones, cada vez con más frecuencia basadas en propuestas tecnológicas o conceptos cualitativos o de imagen, que ellos mismos aportan.
En estos momentos, los clientes externos interesantes son, por orden decreciente, cinco: cuatro europeos (España, Francia, Alemania y Reino Unido) y, distante pero tendiendo a ganar cuota en un plazo de cuatro o cinco años, los Estados Unidos (único mercado extracomunitario en el que hubo un crecimiento absoluto, partiendo de una base moderada). A largo plazo se contempla una recuperación de destinos históricos como Angola o Brasil, sin que sean todavía un objetivo relevante.
Hoy, el litoral Norte de Portugal, con el 85% de las empresas portuguesas de esta industria situadas en esa área, es la mayor región textil de Europa. El día 9 de febrero se comunicaron las estadísticas de cierre de 2017 para el sector textil-confección. Las exportaciones totales del último año fueron de 5.237 millones de euros (el 60% en confección). Sigue encabezando el ranking de clientes España, con una cuota del 34% a pesar de haber registrado un ligero retroceso, hasta 1.772 millones de euros, que los portugueses atribuyen a la perturbación del sector producida en la parte final del año por el problema de Cataluña, lo cual puede ser cierto, pero puede también deberse a una contracción general de la red comercial (incluidas las grandes cadenas), y de la pequeña empresa textil, en España, por la crisis.
El segundo principal destino fue Francia, en parte por el retroceso de Gran Bretaña (que antes ocupaba esa plaza) como consecuencia del «Brexit». La patronal ATP advierte en todo caso que la dinámica de crecimiento de los últimos 17 años puede verse alterada en el futuro próximo por la necesidad de hacer concesiones al mercado internacional para ampliar y diversificar el abanico (puesto que depender siempre de cuatro, y sobre todo de uno más tres, es peligroso).
Como quiera que sea, la industria textil portuguesa contempla ahora el panorama futuro con el horizonte 2020, una perspectiva que, con todas las incertidumbres que puedan imaginarse, Portugal quiere poder interpretar como muy positiva, o al menos esa es la convicción de Paulo Vaz, el director general de la patronal del textil-confección (que, por cierto, mantiene su fe absoluta en el papel fundamental de España como primer cliente de Portugal porque cree que se trata de un interés recíproco que ambas partes querrán fomentar).
El año pasado, Inditex inyectó 1.500 millones de euros en la industria textil portuguesa. Por otra parte, Portugal, Marruecos y Turquía conforman el 60% de la red de abastecimiento de Inditex a nivel planetario. Nadie piensa que una comunidad de intereses de esta naturaleza vaya a ser víctima de ninguna veleidad empresarial.
En vísperas del Modtissimo que se acaba de celebrar, dos firmas confeccionistas portuguesas se habían visto abocadas a la quiebra (fueron salvadas por el crédito público) por el fallo de dos clientes centroeuropeos que les eran básicos; pero nadie cree que un riesgo de este tipo sea imaginable en las relaciones del textil lusitano con Inditex.
Trasladado todo esto a la promoción pública de esta «carrera cada vez más lejos» que nuestro país vecino está librando consigo mismo, las iniciativas como la del salón Stop Over para ubicar a la única feria del mundo que se celebra en un aeropuerto en funcionamiento acentúan (como el director general del propio certamen, Manuel Serrão, dijo) la singularidad del desafío.
En esta ocasión, como ya pasó en algunas otras convocatorias, el salón propiamente dicho tendría una prolongación o complementariedad, una semana más tarde (28 de febrero/2 de marzo), en la Conferencia Internacional de Textiles y Confección, iTechStyle Summit’18, con 58 oradores, por mitad nacionales e internacionales, dispuestos a predecir el futuro del sector, en la terminal de cruceros del Puerto de Leixões. Porque no todo es volar, y el aeropuerto no es el único escenario evocador.
Por otra parte, el país se ha desarrollado hoy día en muchas direcciones, y no toda la dinámica de desarrollo se concentra en el textil.
Por último, y cerrando las referencias a nuestro sector, podemos recordar aquí que el pasado 15 de diciembre nuestros vecinos cerraron, en un acto celebrado en el Museo de Vista Alegre, en Ílhavo, la campaña denominada «Fashion from Portugal», que había sido desarrollada durante meses por la entidad asociativa ATP, destinada a difundir la nueva imagen del textil/vestuario portugués en el mundo (incluida España), con el soporte económico de los Fondos Europeos Estructurales y de Inversión, encuadrados en el Programa Operativo de Competitividad e Internacionalización, Portugal 2020 y Compete 2020. Este era en efecto un programa de dos años, iniciado en marzo de 2016 y dotado con 1,7 millones de euros, para la promoción en cuatro mercados: España, Alemania, Países Nórdicos de Europa, y EEUU. La conclusión es que «Made in Portugal» ya es una etiqueta de valor internacionalmente reconocida, y que el programa «Fashion From Portugal» ha ayudado a «consolidar esa realidad». Pero ATP indica que todo eso supone un trabajo en curso «que no puede ser discontinuado», por lo que este año mantendrá actuaciones, privilegiando ahora la comunicación digital, con el foco puesto sobre los «millennials».


  
Publicado en TEXTIL EXPRES - Revista Número 236
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