Bstim comprobó el acierto de la bienalidad, y facilitó un buen escaparate

Uniendo eslabones de la cadena de valor textil, y abriendo a la industria una ventana mediática.

Después de un año en barbecho, en el mes de marzo, los días 6 y 7, volvió a celebrarse en Igualada la feria textil Bstim («best solutions in textile manufacturing»), en la que era su cuarta edición y su quinto año, puesto que, efectivamente, desde 2017 es un salón de periodicidad bienal.
Bstim nació en 2015 con vocación anual para poner en contacto a la industria manufacturera de indumentaria, sobre todo de género de punto y de la comarca del Anoia (cuya principal población es Igualada), con las marcas y los fabricantes necesitados de complementar su capacidad propia aprovechando el excedente de capacidad de talleres de la zona. Muy pronto se amplió a productores de otras comarcas, autonomías y países, destacando en su última convocatoria anterior una oferta agrupada de empresas portuguesas de manufacturas.
Aquel último año (tercero de su historia) la organización había comunicado, sin embargo, que el propósito original era celebrar la feria cada dos años y que, si al principio fue de frecuencia anual, ello se debió a la necesidad de proporcionar un impulso inicial al proyecto, de manera que la siguiente edición tendría lugar en 2019, como así ha sido.
Si ya en los primeros años se observó esa necesidad de ampliar el perímetro geográfico de la oferta, con la evolución posterior de la industria (incluida la crisis fatal de algunos de los talleres impulsores y participantes en la primera convocatoria) se vio que el contenido debía modificarse un poco. Esto no ha sido verbalizado, pero resulta del todo evidente para el profesional del sector que haya seguido los acontecimientos. De este modo, en la última edición la composición ha sido variada, más diversa que en la precedente.
Entre los aproximadamente 60 expositores que ocuparon los 1.800 metros cuadrados de superficie ferial, había empresas de géneros de punto y talleres de confección de Cataluña y de todo el país, según recordaban los organizadores en la documentación original, añadiendo que se podían ver compañías con todo tipo de soluciones para la producción textil y también especialistas en Digitalización, que constituía el gran tema central de esta cuarta edición de Bstim. Como ejemplo de esto último cabe citar a Epson, que exhibía maquinaria para la impresión digital del textil; o Zer Collection, una marca de moda que fabrica sus piezas en impresoras 3d; o también Trilogi, empresa igualadina de comercio electrónico especializada en soluciones de venta online para el sector de la moda; o diversas sociedades de software informático para gestión de procesos.
Según Fira de Igualada su objetivo es tanto fortalecer la producción de proximidad como sensibilizar al sector, haciéndole descubrir la importancia de afrontar la transformación digital, proceso en el que ya están inmersas muchas de las empresas del ramo.
También según Fira de Igualada, por lo que respecta a los visitantes inscritos previamente y de quienes se esperaba su asistencia, estos eran principalmente compradores de marcas internacionales, grandes distribuidores y diseñadores interesados en hallar proveedores nuevos, y algunos procedentes de países como Reino Unido, Francia, Bélgica y Méjico.
El presidente de Fira de Igualada, Joan Domènech, dijo en la inauguración que la cifra de expositores había crecido ahora un 20%, lo que confirmaría el acierto de haber fijado la periodicidad bienal. Cualquiera que haya visitado las ediciones anteriores recordará que, al menos en 2017, los espacios ocupados en el recinto ferial del antiguo matadero de la población eran más que ahora, lo cual no es óbice para que, quizás en menos volumen, haya cabido un número mayor de expositores, atendiendo a las cifras que aportó la organización.
Al finalizar la segunda jornada del evento se informó que habían pasado por allí más de un millar de compradores, algunos llegados de los cuatro países mencionados antes, así como, también, de Marruecos, Italia y Alemania.
Un millar significa haberse quedado algo por debajo de los 1.400 visitantes históricos, cifra que ahora se esperaba superar. Un 20% del total fueron estudiantes de diversas escuelas de moda de Cataluña, lo que es positivo para fomentar una cultura de sector pero carece de impacto sobre el negocio de las empresas que tomaron parte.
Los organizadores hicieron un balance muy positivo, por la calidad de los visitantes, personas con un «perfil marcadamente profesional». El presidente de la Agrupación textil Fagepi (fabricantes de género de punto de Igualada), Josep Ignasi Reixach, aseguró que la feria Bstim ha ayudado en todas sus ediciones a reconectar los diferentes eslabones de la cadena de valor de la producción textil. También renovó la apuesta que la propia agrupación ha realizado por Fira de igualada y su salón Bstim, señalando que «la estructura industrial del sector está formada por pymes que necesitan escaparates como este para darse a conocer».
Bstim se presenta a sí misma, acertadamente, como la única feria de producción textil existente en España, y ha reiterado su invitación a las grandes marcas a fabricar aquí parte de la producción que hasta ahora realizaban en el continente asiático. «Entre las grandes ventajas de fabricar en proximidad destacan el trato próximo, la posibilidad de hacer series más cortas, diseños personalizados, rapidez en la entrega de la pieza acabada, y la posibilidad de evitar stocks y costes financiero».
Si alguna virtud adicional de Bstim hemos podido constatar con la visita directa al salón, es la de abrir a los expositores una ventana mediática. Vimos la realización de numerosas pequeñas entrevistas para medios locales, zonales y de ámbito más amplio. Un buen modo, sin duda, de dar proyección pública a pequeñas firmas emergentes con ideas imaginativas, así como, en lo relativo a empresas más grandes y consolidadas, divulgar su oferta de soluciones que quizá, por innovadoras, no son todavía suficientemente conocidas ni del público en general ni de la totalidad del sector.
Dado que, como hemos dicho, es una feria bienal, la próxima convocatoria debe esperarse para 2021, aunque los organizadores todavía no han comunicado este extremo.


[Publicado en TEXTIL EXPRES REVISTA 242 - ABRIL 2019 - ].

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