El Consejo Intertextil reclama un Gran Pacto, y un Plan, para salir adelante.

La Industria española de la Moda, seriamente amenazada, se reivindica como Sector Estratégico, para un nuevo modelo económico.

El Consejo Intertextil Español, patronal del textil de cabecera (hilados, tejidos, manufacturas textiles), ha difundido un manifiesto en el que pone de relieve tanto el daño que la crisis del coronavirus está causando a las empresas del sector textil/moda (con muchas de sus empresas «en situación insostenible», según afirma), como la urgencia de cambiar el modelo económico industrial, hasta ahora basado en los suministros de lejanía.

«Necesitamos fabricar en Europa» es la frase clave. Se precisa un sector de la moda, con industria de cercanía. Su existencia revista un carácter estratégico. Para defenderla, el sector reclama un gran acuerdo y un plan.

Reproducimos íntegramente el comunicado del CIE, elaborado por uno de sus miembros, la Confederación de la Industria Textil, Texfor. (Negritas por TEXTIL EXPRES).

 


 

La Industria de la Moda después del Coronavirus

 

«El impacto de la pandemia causada por el coronavirus no puede ser cuantificado todavía, pero sin duda se van a cumplir los peores augurios. Nos hemos encontrado con un escenario para el que ninguna sociedad actual estaba preparada. La propagación de la enfermedad por todo el mundo ha tenido unas consecuencias dramáticas en cuanto a pérdida de vidas humanas, y también en perjuicios económicos y sociales. Nada que ver con las crisis que de forma cíclica han ido golpeando a nuestra industrial en las últimas décadas, pues esta vez no había un antecedente histórico que sirviera de guía.

»Ante esta situación y un primer lugar, como no podía ser de otra manera, la sociedad española ha enfocado todos sus esfuerzos a contener la expansión de la epidemia y a atender al gran número de enfermos, y para ello ha sido necesario reducir de forma radical la actividad industrial y, en lo que se refiere a muchas empresas, paralizar la misma.

»La industria textil y de la moda española ha afrontado la situación de forma heterogénea, como heterogéneo es el sector. Las empresas que tenían esa posibilidad, han reorganizado su proceso productivo a contrarreloj para colaborar ante la situación de emergencia sanitaria de forma desinteresada. Han dado un ejemplo de solidaridad y su apuesta por contribuir a salvar vidas ha sido valorada por toda la sociedad.

»Por otro lado, buena parte del sector ha tenido que refugiarse en la suspensión de su actividad por los procedimientos habituales, que han sido flexibilizados por el poder ejecutivo debido a la gravedad de los acontecimientos. Su situación en muy complicada, pues se ha enfrentado a una tormenta de acontecimientos negativos. Aunque en un primer momento, con la epidemia focalizada en China, se temió sólo por la falta de algunos suministros, la llegada de la crisis sanitaria a Europa conllevó la imposibilidad de atender pedidos ya confirmados, dejó a las empresas sin liquidez y puso a muchas de ellas en una situación insostenible.

 

Cambio de escenario.

Ante esta situación, podría pensarse que el Covid19 será la puntilla a una industria que ha reducido la mitad de su tamaño en los últimos 30 años. Pero lo que estamos viviendo nos demuestra que nos hallamos ante un sector estratégico, y esta vez la palabra “estratégico” no es un mero eslogan. Europa necesita una industria de la moda poderosa, flexible, próxima, capaz de atender las demandas de todo tipo de producción, con todos los subsectores representados en nuestro tejido industrial.

»Se ha demostrado que la dependencia de proveerse en lejanía puede ser nefasta, pues nos deja sin respuesta rápida a cualquier circunstancia excepcional. De hecho, los países que mejor se están defendiendo contra la pandemia son aquellos que no dependen de terceros para proveerse de productos sanitarios. Y esa lección es aplicable a todo el sector. Necesitamos fabricar en Europa, pero no porque sólo miremos por el interés de nuestras empresas, sino porque somos esenciales para la sociedad. Además, podemos hacerlo de forma sostenible, respetuosa con el medio ambiente y con unas relaciones laborales basadas en la confianza.

»Por supuesto, para ello se necesita un cambio trascendental del escenario en el que nos hemos movido en las últimas décadas. Europa tiene que dotarse de una uniformidad fiscal y arancelaria que permita que todos compitamos en igualdad de condiciones. Las instituciones estatales y europeas deben generar un marco regulatorio congruente con la nueva situación, pues va a ser fundamental contar con un tejido industrial completo en Europa. No podemos perder una empresa más.

»También debemos pensar en la dimensión de la industria de la moda en este reto. Tenemos grandes compañías distribuidoras, verdaderos líderes mundiales, que deben ser tractoras en esta recuperación. Nuestras empresas son socios plenamente confiables para desarrollar su negocio, y orientar el aprovisionamiento hacia zonas cercanas debe ser una obligación. Asimismo, debemos conseguir que el consumidor se mueva por una escala de valores que contemple muchas más variables que el precio.

»Es preciso un ecosistema industrial europeo fuerte y sostenible, y para ello tenemos que mantener toda la industria auxiliar que nos queda, pues se demuestra que la misma es fundamental en momentos de crisis.

»En ese entorno, España puede y debe ser uno de los líderes. Con su capacidad de afrontar los retos más exigentes, como se ha demostrado durante esta y anteriores crisis.

»Llevamos décadas de colaboración. Empresas, organizaciones patronales y sindicales, centros de formación y de innovación, instituciones autonómicas, estatales y supraestatales. Nuestro sector ha sido ejemplo de colaboración entre todos los actores y miembros de la cadena de valor. Y ahora puede ser un motor de una recuperación que tiene que comenzar en cuanto la situación sanitaria lo permita. Primero, asegurando la supervivencia de las empresas y sus puestos de trabajo y, en un futuro no muy lejano, dando a luz a nuevos proyectos que generan empleo de calidad. Tenemos que ser ambiciosos e ir más allá; incluso, podemos pensar en recuperar actividades que fueron desplazadas a terceros países y que, en este nuevo escenario, podrían volver.

»Es el momento de un gran acuerdo para el futuro de la industria textil y de la moda española y europea. Un acuerdo en cuya gestación intervengan todos los actores, y que no quede sólo en una mera declaración bienintencionada como las muchas que se guardan en los cajones. Esta vez debemos trazar un plan claro, con fechas y responsables comprometidos, con personas de reconocido prestigio al mando de las operaciones, con recursos y ayudas que nos permitan salir de esta gran crisis con la posibilidad de ser protagonistas de la deseada recuperación.

»El sector puede hacerlo porque tiene la experiencia y el conocimiento para hacerlo. Y merecerá la pena, porque se ha demostrado que es una industria esencial y a partir de ahora, sin duda alguna, estratégica».


  
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