Laura Fernández Cavia, Primer Premio al Talento Joven.

La asociación algodonera vuelve a sus antiguos locales nobles, para entregar los premios tras la pandemia.

La anécdota: el presidente del Intertextil, indulgente con la juventud del botellón.

Los residuos de la aceituna tienen aplicaciones tintóreas, y otras por explorar.

La muchacha que ha ahorrado, con una blusa, cinco años de agua de boca.

Por primera vez, un accésit a una alumna de diseño de moda.

Tejidos Royo, premio a la empresa innovadora.

El profesor Josep Canal (UPC), distinguido por su trayectoria docente.

El hotel Cotton House en la Gran Vía de Barcelona fue antiguamente la sede de la patronal algodonera Aitpa, actualmente integrada en la confederación Texfor. Produce cierta nostalgia subir por una escalera de caracol que permanece desde aquellos tiempos, a los mismos espacios en la planta primera que fueron de Aitpa, ahora gestionados por el hotel, y que la asociación textil de proceso algodonero ha utilizado este mes de noviembre para la ceremonia de entrega de los premios que anualmente concede al Talento Joven, a la Empresa Innovadora, y la Flor del Algodón a una trayectoria de especial vinculación con el textil. Los premios al Talento se otorgaban en su séptima edición, que en realidad era doble, puesto que la sexta no pudo celebrarse «comme il faut» debido a la pandemia de Covid-19. El acto tuvo lugar ayer, miércoles 10.

Aunque la recolección de la aceituna (faena agrícola) no es lo mismo que la producción de aceite (trabajo industrial), un estudio «de la tintura con los residuos de la cosecha de aceite de oliva» ha supuesto una aportación interesante a cómo ciertos subproductos contaminantes pueden hallar un uso que los ponga en valor. Adicionalmente, se siguen investigando otras aplicaciones no tintóreas, de los mismos materiales. La autora es Laura Fernández Cavia, y el jurado de los Premios al Talento Joven de Aitpa la ha distinguido con el primer premio porque su obra «supone un paradigma claro de desarrollo teórico, aplicación práctica a nivel de laboratorio y aplicación industrial, lo que fortalece el vínculo entre generación de conocimiento y creación de potenciales modelos de negocio».

Por su parte, Marina Ginestà Mujal ha obtenido el segundo premio por su trabajo «Economía circular aplicada a teixits técnics de protecció», valorando la aplicación de «criterios de circularidad en el campo de los tejidos de uso técnico para la protección personal, por la cercanía de su propuesta académica a la potencial aplicación en la industria, así como por la poca habitual inclusión de aspectos económicos en la propuesta, lo que facilitaría, todavía en mayor medida, su posible traslación al contexto industrial». Marina Ginestà es una apasionada de la sostenibilidad. Como ejemplo, la blusa que vestía en el acto de entrega de premios era el fruto de un estudio técnico de proceso que permite ahorrar agua. «Con esta blusa he ahorrado el agua que beberé en los próximos cinco años —dijo—, y yo bebo mucha».

El jurado ha otorgado tres accésits, a:

Carla González Castaño, de la UPC-ESEIAAT, por su «Estudio de aplicación de fibras extraídas de residuos agrícolas en tepes para cultivos».

Lucía Roca Iglesia, de la UPC-ESEIAAT, por su estudio «Aplicaciones de residuos textiles como refuerzo de materiales compuestos para su uso en tablas de surf».

Laura Herrero Barreno, (de la Escuela Superior de Diseño y Arte Llotja) por su proyecto: «Creación colección/empresa moda en metodología digital».

Este último caso constituye una novedad en la tradición de los Premios, ya que distingue a un trabajo relacionado con la moda, por una alumna de una escuela de diseño, y no —como hasta ahora— por trabajos eminentemente técnicos vinculados a la ingeniería textil.

El premio a la Empresa Innovadora ha ido a parar a la firma valenciana Tejidos Royo, más que centenaria (sus orígenes se remontan a 1903), que «ha apostado y reinvertido de forma continua en la innovación empresarial, mejorando las instalaciones, los procesos y la tecnología, introduciendo soluciones innovadoras para proteger el medio ambiente, a lo largo de un período ininterrumpido de 31 años, 1990-2021». Recogió el premio José Rafael Royo, director adjunto de la compañía.

En cuanto a las Flores del Algodón, se han otorgado dos, concedidas a:

Xavier Trias i Vidal de Llobatera, que fue alcalde de Barcelona por Convergència i Unió. Se alude a su «vinculación con el sector textil», y al hecho de haber prologado el libro sobre la Casa del Algodón e inaugurado hace seis años el Hotel Cotton House.

—El profesor universitario, doctor Josep M. Canal Arias, «por su continuada y brillante labor de formación de tantas generaciones de estudiantes de ingeniería textil» a lo largo de 40 años en la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de la Universidad Politécnica de Cataluña, en Terrassa.

Como anécdota de la jornada, el presidente del Consejo Intertextil, Manuel Díaz, que hizo entrega de uno de los premios, emocionado por el talento de las jóvenes premiadas, llamó a ser indulgentes con la juventud, cuya fuerza es necesaria para mantener el progreso y la diferenciación en los próximos años, y a la que con la pandemia se ha tratado inmerecidamente en los medios. Llamó a recordar cómo fueron en su juventud las personas hoy maduras, y, en un comentario curioso, a disculpar si hacen algún que otro botellón.

En definitiva, todos hemos sido jóvenes.

Manuel Díaz (Intertextil) entrega a Marina Ginestà Mujal el segundo Premio al Talento Joven.

Josep Sauleda, presidente de Aitpa, entrega el premio a la Empresa Innovadora, a José Rafael Royo.

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