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TEXTIL EXPRES Boletín 795 - 11-04-2022

Miranda pide una intervención pública, por el carácter estratégico de la fibra de carbono.

Desde hacía año y medio, todas las noticias acerca de la productora Montefibre, de Miranda de Ebro (Burgos), hacían presagiar su final. Se hablaba de inversiones que no se materializaban, para desplegar el proyecto de fibra de carbono. Pero la plantilla no veía ningún progreso en ese sentido, y solo una sucesión de regulaciones de empleo, retrasos en el abono de los salarios, y crecientes problemas de interlocución con la sociedad propietaria, Praedium, que es también la dueña de Nylstar. Como curiosidad, podemos añadir que una de las búsquedas en google que suele traer visitantes a textilexpres.com es «praedium». Lo que solo indica el interés existente, por distintas causas, entre los cibernavegantes.

La última ocasión en que el comité de empresa logró hablar con Alfonso Cirera, presidente de Praedium, fue en mayo de 2021. Montefibre acababa de convocar un ERE de extinción para más de sesenta trabajadores. La reunión fue por teleconferencia, a la que Cirera acudió desde su automóvil, cosa que los representantes laborales consideraron un desdén.

Que a mediados de enero la dirección de Montefibre comunicase a los trabajadores que se acogería a concurso de acreedores y que iría directamente a liquidación no cogió a nadie por sorpresa. La solicitud también se presentó telemáticamente. A finales de febrero, la plantilla (quedaban unos cuarenta empleados) firmó el acuerdo de extinción de contratos, con indemnizaciones que, estando la empresa completamente descapitalizada, deberán gestionarse con el Fondo de Garantías Salariales, Fogasa. Los trabajadores esperan que el juez reconozca la deuda con empleados de contrato suspendido.

El pasivo de la «nueva Montefibre», generado durante la etapa en que ha estado en manos de Praedium, asciende a 17 millones de euros. Esta propietaria adquirió la productora en 2013, también en la liquidación del proceso concursal anterior. Al incurrir nuevamente en concurso, sin haberse satisfecho todavía las deudas del fallido de hace nueve años, el pasivo total de la concursada se sitúa en torno a los 45 millones de euros. Un detalle interesante es que una parte del solar no es propiedad de Montefibre sino de Endesa, y otra está hipotecada. Hace unos meses, la plantilla dijo que la productora adeudaba más de tres millones de euros a Hacienda.

El administrador concursal dispone de seis meses para hallar un eventual inversor interesado en las instalaciones.

El Ayuntamiento de Miranda de Ebro ha solicitado a la Junta de Castilla y León y al Gobierno de la nación para que intervengan. La primera ya ha respondido que no contempla ninguna inversión pública, y el Ministerio de Industria solo ha dicho que podría apoyar iniciativas privadas si se plantean. El consistorio sugiere que debiera estudiarse una actuación a través de Sepi (sociedad de participaciones industriales), dado que la fibra de carbono (que era el gran proyecto de Montefibre) tiene relevancia estratégica, pero es poco probable que esta idea prospere. Por último, ha solicitado también que se investigue a qué fueron aplicados los 12 millones de euros que Montefibre recibió, como préstamos, del programa Reindus 2020 del Ministerio de Industria, que teóricamente debían destinarse a un proyecto de transformación industrial encaminado a obtener precursor de fibra de carbono.

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