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El nuevo consumidor
TEXTIL EXPRES Revista – 257 - MAYO 2022

  • Dentro de ocho años, las ventas de ropa usada superarán al mercado de «fast fashion».
  • El paso de 6.650 millones de prendas al circuito de segunda mano ha evitado la emisión de 52 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Una empresa de servicios de comunicación quiere descubrir «Consumer Trends» en moda.

Con los estudios de mercado uno no sabe bien a qué atenerse. Los hay que se conciben como medio para un fin: tratan de demostrar algo, y para ello encargan un informe que acredita su tesis, del mismo modo que alguien que aspire a lo contrario puede encargar un informe a su favor. De eso estamos viendo mucho últimamente en el campo empresarial. Son del tipo, como suele decirse en materia de lógica, «quod erat demostrandum» (que es lo que se quería demostrar).

Y luego están las casas independientes que elaboran y venden sus estudios para aportar luz a quien está en la oscuridad.

Siempre que veas un estudio, pregunta quién lo ha encargado o qué es lo que pretende. Sobre todo, si su investigación pretende confirmar que su producto, o el de aquellos a los que sirve, tienen un futuro prometedor y el mercado ansía comprar lo que ofrecen. Cuando quien paga el estudio no pretende nada, es en general más fiable.

Un informe reciente nos ha interesado, al menos desde el punto de vista de su enfoque y novedad, en un tema que, sin embargo, ya está en boga. Y no solo en el textil, puesto que son varios los sectores que proponen alternativas sostenibles basadas en la prolongación de la vida de los bienes de consumo proporcionándole un segundo o tercer uso, antes de proceder a su recuperación, desmontaje y reciclado como materia. Se trata de alargar el ciclo, y así desacelerar los ritmos industriales y la obsolescencia de los bienes.

Pero este informe se centra en la moda, dentro de un estudio denominado «Consumer Trends». Así que atañe directamente a este sector.

Como hemos dicho, últimamente nos interesa antes que nada saber quién es el autor. En este caso se trata de Samy Alliance, «compañía de servicios integrales de márketing y comunicación que acompaña a las marcas en la definición de su estrategia digital».

En realidad es un «ecosistema de agencias digitales», con oficina en catorce países. Su origen estuvo en una agencia especializada en márketing de «influencers» (o sea, a través de influencers), y hoy en día trabaja en múltiples áreas de la comunicación y la publicidad.

Seguidamente reproducimos el extracto que nos facilita, de su informe «Consumer Trends», que aborda el mercado de la moda de segunda mano, y que contiene esa llamativa afirmación: «la moda de segunda mano duplicará a la fast fashion en 2030». He aquí lo que nos cuentan (negritas por Textil Exprés).

El informe «Consumer Trends 2022» elaborado por la compañía apunta algunas de las tendencias que han contribuido al auge de este mercado: el incremento de las plataformas C2C especializadas en la compraventa de ropa, la mayor preocupación por el consumo consciente y la voluntad de ahorro por parte de las nuevas generaciones.

Durante 2020, 33 millones de personas invirtieron por primera vez en ropa de segunda mano. En concreto, el 76% de los compradores primerizos en este mercado aseguraron que en los próximos cinco años incrementarían su inversión. Esto repercute directamente en los proyectos de plataformas de compraventa, de los que se calcula un aumento del 5,4% en los próximos cinco años.

Sostenibilidad y ética, un «must» para la Generación Z.

Las nuevas generaciones son las que, sin duda, están marcando el camino que deben seguir las marcas para fidelizar su consumo. El mayor acceso a la información y el poder de generar debate y conversación que se les ha otorgado mediante las redes sociales permite a los jóvenes trasladar sus preocupaciones a las marcas e incidir en sus estrategias.

Según establece el informe de Samy Alliance, la Generación Z tiene muy en cuenta los estándares éticos de las marcas antes de invertir en estas. En concreto, el 62% de ellos aseguran estar más dispuestos a gastar en marcas sostenibles.

El estudio concluye que gran parte de los consumidores priorizan ahora la calidad de las prendas, poniendo en valor el hecho de poder revenderlas a posteriori. Actualmente, el 43% de los usuarios prefiere invertir en prendas de mayor calidad para garantizar que les pueden sacar rentabilidad a largo plazo. Es más, un 165% más de Gen Z que de baby boomers tiene en cuenta el valor de reventa antes de adquirir la ropa, denotando así la integración del hábito de consumo de segunda mano entre los más jóvenes.

La consolidación del e-commerce entre la población, especialmente entre los más jóvenes, es otro de los factores que ha contribuido a que ellos sean quienes más consumen en estas plataformas C2C. Además, la mayor posibilidad de ahorro y la oportunidad de sacar rentabilidad a las piezas que han adquirido han permitido robustecer este mercado. Según Samy Alliance, el 33% de la Generación Z tiene ropa de segunda mano.

El nuevo consumidor es más consciente.

El creciente interés social por los temas medioambientales y la preocupación por el cambio climático están teniendo incidencia sobre los hábitos de consumo, repercutiendo directamente en la estrategia de las compañías del sector moda, en el desarrollo de su actividad y diseño de productos. Esta es una tendencia que se ha incrementado con la pandemia: uno de cada tres consumidores se preocupa más por vestir ropa sostenible tras la Covid-19.

Las plataformas de ropa de segunda mano permiten dar una nueva oportunidad a las prendas, fomentando así la circularidad de las mismas. Se calcula que la compraventa de ropa de segunda mano ha permitido la recirculación de unos 6.650 millones de prendas [en el resumen facilitado no se indica en qué intervalo de tiempo]. Con ello, el ahorro vinculado para los usuarios supera los 390.000 millones de dólares.

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, algo que ha hecho crecer las críticas en los últimos años. Según la ONU, el sector representa aproximadamente el 10% de las emisiones globales de carbono y casi el 20% de las aguas residuales. La reutilización de las prendas, tal como afirma el estudio, ha evitado la emisión de unos 52 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Estos datos muestran el impacto positivo que tiene el concienciar al consumidor sobre sus decisiones de compra, así como la importancia de que las marcas empiecen a responder a las inquietudes y preocupaciones de los usuarios para reducir su huella medioambiental.

[Nota de TE: Hay cosas que producen asombro. Que un tercio de la Generación Z tenga ropa de segunda mano, y que muchos jóvenes piensen, a la hora de comprar, en el valor de reventa, es sorprendente. Hace unos años no lo habríamos creído aunque nos lo confirmase una encuesta. Hoy, todo puede ser. ¿Usted qué opina?].

© TEXTIL EXPRES


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