Digitalización integral: del diseño al patronaje

Pruebas virtuales: la base de datos proporciona valores calculados
empíricamente sobre la caída y la apariencia de los materiales (Assyst).

En moda, hace tiempo que se intenta coordinar todas las etapas del ciclo de desarrollo en el plano digital. Los especialistas en soluciones informáticas llevan más de una década trabajando en el desarrollo de programas para el sector de la moda.

Hoy en día los ordenadores son lo bastante rápidos y la coordinación de las aplicaciones lo bastante precisa para hacer realidad este anhelo de digitalizar los procesos de diseño y patronaje en su totalidad. Toda la oferta informática para la industria de la confección se podrá ver en Fráncfort con ocasión de la próxima edición de Texprocess, del 10 al 13 de junio del 2013.

 

Dos filosofías contrarias. En el mercado se han afianzado dos planteamientos distintos:

- Por un lado están los diseñadores que prefieren drapear la ropa alrededor de una figura tridimensional o avatar. Una base de datos proporciona las características del material, como la caída, la elasticidad, el estampado y el color. Cuando el diseñador está satisfecho con el resultado, las costuras se abren virtualmente y el tejido recupera su bidimensionalidad. Esta opción permite realizar modificaciones tanto en el patrón como en el modelo vestido por el avatar. Los cambios efectuados en un formato se reproducen automáticamente en el otro.

- En cambio, los diseñadores que apuestan por el segundo planteamiento empiezan por el patronaje. Luego se añaden al patrón bidimensional las características guardadas para el material en cuestión en la base de datos, se cose la prenda en el plano virtual y se viste al avatar con ella. Si se necesita rectificar las líneas o la adaptación al cuerpo, se hace en el avatar. El software reproduce los cambios en tiempo real en los patrones.

Las soluciones informáticas utilizadas para las etapas posteriores del proceso, como el escalado de las distintas tallas, los añadidos, recortes e identificación, así como la toma de fotografías de los distintos planos y la optimización de las imágenes obtenidas, se pueden considerar estándar, ya que llevan utilizándose en el mercado desde los años noventa con excelentes resultados.

 

El tiempo es oro. Los avances en soluciones informáticas para la industria de la confección se han debido en parte a la necesidad de acelerar los procesos de diseño y patronaje: los consumidores basan sus compras en el precio, pero también en el diseño de las prendas y en si les quedan bien o no.

Los profesionales del sector se ven obligados a presentar una variedad cada vez mayor de diseños a pesar de las limitaciones del patronaje. Al margen de los gastos de mano de obra y logística, es prácticamente imposible reducir más el coste del proceso de producción. El único punto en el que todavía se pueden recortar gastos es en el patronaje, puesto que cada ejemplar original descartado puede suponer fácilmente una pérdida de alrededor de mil euros. Los expertos calculan que, con estas tecnologías, se pueden reducir los plazos en un 25% y los costes en un 30%.

Al principio, sólo unos cuantos especialistas se atrevieron a apostar por estos avances; las soluciones aisladas que se desarrollaban eran difíciles de manejar y prácticamente imposibles de integrar en los sistemas existentes en el ramo. Hoy en día la situación es muy distinta: las alianzas estratégicas y las adquisiciones han obligado a conseguir sistemas que se integren a la perfección, los programas tienen un manejo intuitivo y están disponibles en los idiomas de los países líderes en el sector de la moda.

Los programas suelen tener una estructura modular compleja que reproduce todo el ciclo de vida del producto —Product Lifecycle Management (PLM)—, desde los primeros bocetos hasta el seguimiento de las ventas. Por lo tanto, se puede decir que son toda una inversión. Evidentemente, siempre cabe la posibilidad de comprar estos programas; ni el leasing ni las opciones sujetas a la demanda —on demand— generan capital. El factor decisivo para los costes es en realidad la formación del personal. Si bien el plan de estudios estándar del sector incluye normalmente alguno de estos sistemas, para sacar el máximo partido a estos complejos programas es necesario realizar cursos específicos.

 

Alternativas y perspectivas. Uno de los planteamientos alternativos en el sector apuesta por las tecnologías de la comunicación: la base la constituyen unos maniquíes físicos cuyo blando acolchado reproduce el cuerpo humano con bastante fidelidad. Los empleados de los talleres de confección visten estos maniquíes con los ejemplares originales e inician una videoconferencia con el cliente durante la cual comentan el diseño y cómo se adapta cada modelo a la figura del maniquí. Además de maniquíes de tallas estándar —en este caso resultan muy útiles los tallajes internacionales definidos en la actualidad—, se pueden elaborar maniquíes con tallas específicas de una empresa o de una marca concreta.

La ventaja de este enfoque respecto al plano virtual radica en que la tridimensionalidad es real. Esta alternativa ofrece también una clara ventaja en comparación con las pruebas tradicionales con modelos profesionales: el maniquí definido puede estar siempre disponible en todos los emplazamientos de desarrollo del producto.

Las soluciones informáticas aceleran los procesos y son asequibles, por lo que resultan útiles sobre todo a los proveedores que desean ofrecer a sus compradores nuevos surtidos lo más extensos posible cada poco tiempo. Esto es así también en el caso de la confección por encargo o a medida dentro del proceso industrial, que atrae a una clientela que valora el individualismo pero que no está dispuesta a pagar el precio de un producto exclusivo.

 

[Informe preliminar de Texprocess, extracto].


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 204 — diciembre 2012 ].