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Decenas de millones excedentarias al mes..


En España hay 43 millones de habitantes de 10 años o más. Por ley hemos estado obligados a llevar mascarilla en la calle, y en el interior de edificios siempre que no estuviéramos en burbuja de convivencia. En realidad sigue siendo así, pero se vislumbra un horizonte muy próximo de vida sin mascarillas, sobre todo al aire libre. Y eso puede generar un problema.

Con mascarillas de un solo uso se recomienda cambiarlas y desecharlas después de 4 horas. Si hemos hecho caso a las instrucciones, probablemente habremos gastado al menos de dos a tres mascarillas al día. Mucha gente incumple la recomendación. Supongamos que llevamos toda una semana la misma mascarilla, cosa nada recomendable, no solo por cuestión de eficacia en su finalidad de filtrado sino por higiene básica, ya que acumula nuestro aliento y las impurezas del ambiente, hasta el punto de que es probable que, tras varios días de uso, una mascarilla gastada sea menos sana que ir a boca y narices descubiertas. Pero pongámonos en lo peor. E imaginemos, en sentido contrario, que nadie usa mascarillas higiénicas lavables. En ausencia de mejores datos en un mercado mal auditado, en el que hay que moverse por estimaciones de buen cubero, España consumiría, como muy-muy poco, 160 millones de mascarillas al mes. Eso sin contar a los sanitarios, bomberos y cuerpos especiales que a menudo usan dos mascarillas superpuestas (no está reglado, pero ustedes lo habrán visto), ni, tampoco, la frecuente renovación de las mismas por ese tipo de personal, que las desechan a menudo. De hecho, probablemente el mercado potencial solo en España supera los 500 millones de mascarillas al mes. Pero, bueno, volvamos a la hipótesis mínima.

Mascarillas Béjar es capaz de fabricar un millón de mascarillas quirúrgicas a la semana, además de otras FPP. O sea, algo más de 4 millones al mes. En febrero, Safe Iberia fabricaba 9 millones de mascarillas quirúrgicas al mes, con capacidad de llegar a 20-26 millones. A mediados del año pasado, Effimed (grupo Mondragón) informó que pasaba a fabricar 2 millones de mascarillas quirúrgicas IIR al mes, y más tarde que invertía para obtener un total de 4,2 millones de mascarillas, entre quirúrgicas y FFP2-FFP, cosa que es relativamente pequeña para los estándares que estamos viendo. Bexen Medical (también grupo Mondragón), que el año pasado montó de urgencia instalaciones en Etxebarri, las trasladó a partir de diciembre a Hernani, con una producción actual de 18 millones al mes.

Solo contando éstas que acabamos de mencionar, sumamos una capacidad de cerca de 70 millones al mes, o incluso más, todo en función de los turnos y el ritmo de aprovechamiento de maquinaria. Recuerden que a mediados del pasado año el Gobierno informó que España ya podía fabricar 110 millones al mes. Naturalmente, hay que sumar otras producciones menores, y una abundante importación. Aunque también debería descontarse la exportación.

Fíjense que si en España se retira una demanda de, supongamos, y tirando por lo bajo, 150 millones de unidades, a los fabricantes actuales se les va a plantear un problema. Deberán aumentar la exportación, pero es que, si la pandemia va remitiendo, veremos caer la demanda de mascarillas por todas partes. Y no es solo España la que ha creado y/o aumentado capacidad, puesto que el mercado mundial ha crecido extraordinariamente y era necesario abastecerlo.

Seguro que esas empresas son conscientes de este desafío desde el mismo instante en que efectuaron su inversión en maquinaria para mascarillas. Así que seguro también que tienen planes de contingencia. Quizá en las próximas semanas tengamos más detalles al respecto.


TE 778. 7/6/2021


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