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El Barça renuncia a un patrocinio de H&M, para no molestar a China (y nadie se escandaliza).

He aquí una muestra de que todo el ruido mediático de los boicoteos de consumidores por causas humanitarias puede ser una falsa premisa asumida de manera poco consistente. Siempre se dice que determinada denuncia de una ONG puede hundir las ventas de una organización. Pero rara vez se demuestra de manera fehaciente. A veces se apuntan cifras poco homogéneas. ¿Quién sabe qué efecto real han tenido las denuncias, sobre la venta concreta de un período? En cambio, ahora tenemos un ejemplo más que notable de que a ciertos consumidores las denuncias les dejan sin cuidado.

Como se sabe, hay empresas que, en atención a esas políticas de responsabilidad corporativa, han hecho gala de que vigilarán sus aprovisionamientos, en aras a que nadie les pueda acusar de estar beneficiándose de «trabajo esclavo» o de explotación de mano de obra en campos de «reeducación» de la minoría reprimida uigur en China. No parece que las quejas de ONG hubiesen afectado previamente a la venta de estas organizaciones. Por el contrario, sí que podría hacerlo el hecho de que las autoridades chinas pongan trabas administrativas o de otro orden a esas mismas empresas que quieren protegerse ante las ONG.

La hipocresía de estas situaciones alcanza límites curiosos. Cuando se oye a expertos decir que las empresas occidentales, y en particular las de bienes de consumo, y dentro de ellas muy en particular las de moda, han de estar muy atentas al respeto de los derechos humanos en su cadena de suministro si es que quieren mantener sus ventas... no se escucha ni un comentario sobre cómo podría afectar a un club de fútbol como el Barça que lo patrocine Qatar, un país que aplica la sharía y, entre otras cosas, «castiga» la homosexualidad con la cárcel y el adulterio con la pena de muerte.

Por otro lado, y esta es la noticia de ahora, los expertos en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) aplaudieron que H&M se interesase (y retractado después, ante el enfado de China) por la situación de los uigures, pero no han dicho ni una palabra sobre que el FC Barcelona se haya echado atrás en sus conversaciones con H&M. Esta cadena de tiendas de ropa pudo haber sido patrocinador oficial para la indumentaria de calle del equipo del Barça, si no fuera porque a los directivos del club de fútbol les entró el pánico sobre las eventuales repercusiones de márketing en China, un gran mercado también para estos asuntos deportivos.

El Barça ha preferido abandonar un patrocinio de cuatro años por H&M (con la que el Gobierno chino ya ha expresado su malestar por el tema uigur), que le habría reportado 3 millones de euros al año, antes que disgustar a China por una cuestión de derechos humanos. Parece que han tenido en cuenta lo ocurrido con la NBA (baloncesto), después de que un directivo de un equipo estadounidense tuiteara su apoyo a los manifestantes de Hong Kong en 2019. La reacción del gobierno chino fue suspender en el país la retransmisión de sus partidos durante casi un año. Ello ocasionó a la liga estadounidense de baloncesto una pérdida de 400 millones de dólares.

Por cierto, el peso pesado en deportes Nike también está bajo la lupa de China por la misma causa. Habrá que andarse con ojo.

Internacionalmente se está acusando últimamente al Gobierno chino de emplear trabajo forzado de la minoría musulmana uigur en la recolección de algodón en la provincia del Xinjiang, donde se obtiene la quinta parte de la cosecha mundial de esta fibra.

La noticia sobre el final de las negociaciones entre el Barça y H&M se publicó en el diario Ara. No parece que ningún socio del Barça se haya escandalizado ni dado de baja.


Publicado en TEXTIL EXPRES - Boletín 784 -

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